A 25 años de su estreno, Band of Brothers sigue siendo la serie de guerra que nadie pudo superar (ni en el presupuesto ni en el corazón)
La miniserie que HBO lanzó dos días antes del 11-S cumple dos décadas y media y se mantiene como referencia ineludible del género bélico en televisión.
Porque la tele a veces se pone solemne y uno espera el bodrio patriotero de siempre, pero esta vez no. Veinticinco años atrás, cuando todavía usábamos diskette y el mail era una novedad, HBO mandó al aire una miniserie de diez capítulos que cambió para siempre lo que entendíamos por serie bélica. Y ojo: no la cambiaron los fuegos artificiales ni las explosiones (que las hay, y muchas), sino algo bastante más incómodo: las caras de tipos que de verdad habían estado ahí, contando lo que les pasó frente a cámara. Eso, querido lector, no es decorado. Eso te sacude.
Estamos hablando de Band of Brothers, que acá conocimos como Hermanos de sangre. Estrenada el 9 de septiembre de 2001 (sí, dos días antes de que el mundo se detuviera), narra el recorrido de la Compañía Easy del 506.º Regimiento de Infantería Paracaidista, desde el entrenamiento hasta la liberación de campos de exterminio en Europa. El material base es el libro homónimo de Stephen E. Ambrose, publicado en 1992, aunque la serie toma distancia del manual táctico y se enfoca en lo que realmente importa: cómo se labraban los vínculos entre soldados que sabían que al otro día podían no estar.
Spielberg, Hanks y la decisión que lo cambió todo
La dupla Steven Spielberg y Tom Hanks ofició de productor ejecutivo y metió una regla de oro: los veteranos reales de la Easy Company presentan cada capítulo frente a cámara, en primera persona. Puede sonar a recurso lindo, pero cuando escuchás a un señor de ochenta años relatar cómo tuvo que cruzar no sé qué pueblo bajo fuego, lo que se te cae encima no lo arregla ningún efecto especial. Es testimonio puro, y le da una densidad emocional que las ficciones más o menos ambiciosas rara vez alcanzan. (Es un poco como cuando tu abuelo te cuenta cómo era el barrio antes: no hay serie de Netflix que compita con esa cadencia.)
- Damian Lewis como Dick Winters, el líder sereno que carga la serie al hombro.
- Ron Livingston, Donnie Wahlberg, Kirk Acevedo y Michael Cudlitz como núcleo del elenco, todos por entonces bastante desconocidos.
- Michael Fassbender, James McAvoy, Simon Pegg y Tom Hardy en roles secundarios, antes de que se hicieran famosos.
- David Schwimmer como el oficial Herbert Sobel: sí, el mismo Ross de Friends haciéndose odiar de verdad.
Un presupuesto que en 2001 parecía de ciencia ficción
La producción costó 125 millones de dólares, una cifra obscena para una serie de televisión en aquel entonces (hoy sigue siendo una inversión seria). El dinero se nota: batallas filmadas con criterio de cine, diseño de producción minucioso y una dirección que repartió tareas entre Phil Alden Robinson, David Nutter y otros realizadores. Pero ojo, la violencia nunca es el centro: acá no hay show de gore para el espectador apurado. Hay guerra, sí, pero mirada desde los ojos de tipos que después tienen que volver a casa y sentarse a comer con la familia. Esa segunda parte, la del después, es la que más duele.
“A diferencia de producciones posteriores del mismo equipo, como The Pacific (2010), Hermanos de sangre distribuyó el peso narrativo entre el conjunto del batallón en lugar de concentrarse en dos o tres protagonistas. Esa elección coral es, para mucho público y para quien firma, la clave de su vigencia.”Mariana Echeverría
El estreno juntó diez millones de espectadores, pero la cadena levantó la pauta publicitaria tras los atentados del 11 de septiembre. La emisión siguió al aire igual y la gente se quedó hasta el final, algo que hoy, con la dispersión del streaming, cuesta imaginar. Sigue disponible, por si alguien tiene un fin de semana largo y ganas de algo que no sea una comedia liviana: póngala, déle tiempo, y cuando termine dígame si exagero. Para mí, es la mejor serie bélica que se hizo hasta acá, y van veinticinco años en los que nadie le pudo pelear el podio. Si todavía no la vió, no sé qué está esperando. Si ya la vio, sabe de qué hablo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.