Mariana Nannis, madre en modo espera: extraña a Alex, no conoce a su nieta y le tira la Copa a Charlotte desde un hotelazo de Madrid
Desde España, la ex de Caniggia habló de su hijo varón con una frase que parece invitación pero también límite; mientras tanto, le banca a Charlotte en un reality y ya organiza pijamada en el Hotel Palace.
Hay una frase que en boca de cualquier madre suena a abrazo y en boca de Mariana Nannis suena a declaración de principios: "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá". Cero rencor explícito, cero iniciativa. La pelota, del lado de Alex Caniggia. Punto.
Lo dijo al teléfono, en una radio, con ese tono que mezcla ternura y hartazgo a partes iguales. Aclaró que, claro, lo extraña, faltaría más ("¿qué madre no extraña a un hijo?") y dejó flotando una pregunta que no le hicieron: cuánto dura una madre esperando. Porque esperar, en el mundo Caniggia, es como esperar que el subte de Buenos Aires llegue en horario: sabés que puede pasar, pero no te hacés expectativas.
La nieta fantasma y los rumores que Nannis manda a volar
Mientras la reconciliación sigue en standby, hay un capítulo que duele más silenciosamente: Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con Melody Luz, ya camina, ya habla, ya es una persona. Y su abuela paterna no la conoce. Todavía. "Obvio que quiero conocerla, es mi nieta", dijo, y después bajó un cambio y aclaró que eso, también, depende del lado de enfrente de la familia. La conocerá "el día que los demás me la quieran presentar". O sea: el día que decidan presentarla.
“Dicen cada barbaridad... ¿Vas a creer todas las barbaridades que dicen? Imposible.”Mariana Nannis
Sobre los rumores que circulan respecto de su relación con todos sus hijos, Nannis los fulminó con una carcajada. Un descreimiento práctico, de quien ya leyó de todo sobre su propia familia. La vieja usina del chimento, alimentándose a sí misma: Nannis denunciando paparruchadas es como un jubilado en Houston renegando del calor. Algo que pasa siempre, cada verano.
Charlotte, la otra hija, y el reality como excusa para volver a hablarse
- Nannis llamó a Charlotte durante el reality y le pasó un mensaje corto y directo: "Tenés que ganar, Charlotte".
- Le aconsejó aguantar a sus compañeras: "Aguantate a todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés".
- Charlotte le respondió emocionada, como si se sacaran un año de distancia de encima en una llamada: "Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste".
- Nannis la invitó a mudarse unos días a Marbella cuando termine el programa, en pijamada en el Hotel Palace de Madrid.
- Le pidió, ya en tono de madre hinchapelotas que tira buena onda: "Traé la copa a Marbella".
Hay una asimetría evidente entre las dos relaciones: con Alex hay un portón cerrado con llave, esperando del otro lado; con Charlotte hay teléfono, risas y proyectos concretos de pijamada en un hotelazo de Madrid. La misma mujer, dos formas de maternar. Y, claro, dos hijos distintos, que no se parecen ni en la forma de contestar un WhatsApp.
Nannis se planta sin culpar a nadie y sin victimizarse. Lo más fuerte de su paso por la radio no fue el lamento, fue la decisión: yo no voy a tocar el timbre. Si suena, abro. Mientras tanto, sigo en mi vida, en mi ciudad costera de España, viendo pasar los barcos y esperando noticias. Como cuando uno deja un mensaje en un contestador y se olvida del aparato hasta que suena. Nannis no presiona. Pero está. Y eso, para una madre de casi 70 años con la familia a miles de kilómetros, ya es toda una postura.
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