El cierre de Coopershoes en Las Flores deja sin empleo a los operarios que fabricaban las Converse All Star
La fábrica que durante años abasteció de zapatillas a una marca global quedó reducida a un puñado de tareas administrativas, en medio de una caída sostenida de la demanda y la competencia de productos importados.
El barril de petróleo Brent se negocia en el orden de los setenta y cinco dólares, una referencia que sirve de marco para dimensionar el impacto de decisiones empresarias que, vistas en conjunto, reconfiguran entramados productivos enteros. En el Parque Industrial de Las Flores, provincia de Buenos Aires, la empresa Coopershoes cerró sus líneas de producción y desvinculó a la totalidad de sus trabajadores de fábrica, luego de que dejaran de llegarle pedidos de la marca Converse, cuya icónica zapatilla All Star fue durante años el producto emblema del establecimiento.
Un cierre que se fue anunciando
La compañía, que también fabricaba calzado para Grimoldi y Pony, había iniciado un proceso de achique que se volvió irreversible. A comienzos de agosto la plantilla se había reducido a unos treinta operarios, después de varias tandas de despidos. El 31 de agosto, la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina, conocida por la sigla UTICRA, comunicó que el cierre definitivo se daba por un hecho. En su etapa de mayor actividad, la planta había empleado a cerca de ciento cincuenta personas; hoy solo quedan cinco en funciones administrativas.
“Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda, la apertura de importaciones.”Markus Heyden, titular de Coopershoes
Las palabras del dueño de la firma, Markus Heyden, formuladas el 20 de agosto, permiten entender la lógica del desenlace. Heyden describió una combinación de factores: por un lado, una retracción del consumo interno que llevaba meses profundizándose; por el otro, una mayor competencia de productos importados. Al comparar la situación con el período 2015-2019, cuando regían restricciones al ingreso de mercaderías del exterior, sostuvo que el escenario actual resulta más adverso y resumió el ánimo empresario con una frase cruda: no vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente.
La foto del sector y lo que falta confirmar
El delegado de UTICRA en el sector calzado, Daniel Coronel, aportó una mirada complementaria al recordar que en diciembre de 2023 había trescientos veintidós trabajadores registrados en las fábricas de calzado del partido de Las Flores. Desde entonces, la caída fue continua y se aceleró a partir de junio de 2024. A escala nacional, el gremio estima que el sector perdió el ochenta por ciento de sus puestos de trabajo. Coronel describió el comportamiento del consumidor con una sentencia directa: el que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse, y agregó que los hogares deben hacer frente a incrementos en servicios y alquileres que terminaron de desplazar al calzado de la lista de prioridades.
Lo que resta confirmar es la suerte de las indemnizaciones y la posibilidad de reubicación de los operarios en otros establecimientos del rubro, así comoeventuales expedientes abiertos por la autoridad laboral. Tampoco se conoce aún si habrá intentos formales de reapertura bajo otro esquema productivo o una posible venta del establecimiento. En un mapa fabril que en el último año perdió buena parte de su masa laboral, el caso de Coopershoes aparece como un punto crítico que todavía espera definiciones.
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