Gran Hermano cierra su Generación Dorada con una finalista que aún no sabemos quién es (spoiler: son cuatro, todas mujeres y la cosa está para el infarto)
Charlotte, Luana, Sol y Yipio definen en una semana quién se queda con el premio más codiciado de la televisión argentina: el trono de una casa de la que, esta vez, solo ellas tienen la llave.
Mirá vos, el destino tiene un humor particular: después de meses de encerronas, confesiones a la madrugada y platos de lentejas que parecen sacados de un castigo divino, Gran Hermano Generación Dorada define a su campeona entre cuatro mujeres. Sí, cuatro. Ningún varón. Cero. Ni siquiera uno de relleno, de esos que entran para calentar el aire. Esta vez no.
Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio son las que siguen en carrera después de que Yanina Zilli se fuera a su casa con 196 días a cuestas y el bolsillo más vacío que billetera de estudiante a fin de mes. Perdió el mano a mano con Charlotte y le tocó empacar.
Cómo se cocina el final
- Miércoles 9 de septiembre: el público vota y se va una.
- Lunes siguiente: otra eliminación. Quedan dos.
- Mediados de la semana que viene: la gala grande, la de la final, la que vale.
- El sistema cambió: se vota a favor de quien querés que siga, no en contra de quien querés que se vaya. Gana la que junte más respaldo; se va la que menos.
- La primera ganadora argentina fue Viviana Colmenero, en la temporada 2002/2003. La última, Marianela Mirra, en 2007. Entre una y otra, un abismo.
Y ojo con un dato que parece menor pero no lo es: nunca, en todas las ediciones argentinas del formato, las finalistas habían sido exclusivamente mujeres. Es la primera vez. Como cuando abrís la heladera y está todo lo que querías: raro, casi milagroso, pero real.
Los visitantes, de paso
Este martes además estaban saliendo de la casa Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera, los visitantes que entraron para la última etapa. Uno de los tres se lleva un viaje; los otros dos, el consuelo de haber pasado por la pantalla grande. Quién se queda con qué se define en la gala.
Mientras tanto, la pregunta del millón sigue ahí, flotando como el olor a comida en un micro de larga distancia: cuál de las cuatro se lleva el triunfo. Yo, si fuera el público, ya estaría ahorrando el crédito del celular. Porque definir esto va a costar. Y mucho.
“Mi recomendación, sin vueltas: este miércoles armense el living, preparen algo rico para picar (unas pizzas, lo que sea) y voten temprano. Después no se quejen si su favorita queda afuera por no apretar el botón a tiempo. La final se mira, se comenta y se sufre. Como el fútbol, pero con más llanto.”Mariana Echeverría, Cultura y espectáculos
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