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LUN, 07 SEPT 2026
Entretenimiento

Hot Wheels sin rieles: Milestone le sacó las paredes a los autitos y los mandó a recorrer cuatro islas

El nuevo Hot Wheels Infinite Rush apuesta por el mundo abierto, la destrucción a escala y un garage con más de 150 modelos. Un arcade de velocidad sin campaña que sabe a pochoclo: rico al principio, un poco repetido después.

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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

A confesión de parte, relevo de pruebas: cada vez que alguien me dice que un juego de autos es "arcade puro" y "sin complicaciones", me preparo para lo peor. Pero esta vez la jugada sale bastante bien. Milestone acaba de mandar a la calle Hot Wheels Infinite Rush, una propuesta que le saca las paredes a las pistas cerradas y tira los icónicos autitos a recorrer cuatro islas de mundo abierto sin pedirles permiso a nada. Y sí, se siente un poco como esos juegos de nenes donde volcabas la pista sobre la alfombra del living y los autos salían volando hacia la cocina.

Cuatro islas para acelerar a donde se te cante

El mapa viene dividido en cuatro zonas bastante distintas entre sí. Wheelswood es la cara urbana de la propuesta, con rascacielos de fondo y tránsito que se cruza en el medio (sí, lo podés chocar). Tentacle Bay mete bioma costero con ecosistemas variados y vistas al mar que casi te hacen olvidar que estás corriendo. Gearville se manda a la zona industrial, con naves enormes y dunas de desierto pegadas al costado, como si en Houston alguien hubiera mezclado el sector petrolero con un parque de diversiones. Y Drifty Temples cierra con una región de inspiración oriental, con pasos de montaña que son una invitación explícita al derrape. La excusa es explorar. El resultado, en la práctica, es pasarla bien sin que nadie te obligue a seguir una historia.

Acá aparece el primer aviso: el juego no tiene campaña argumental. No hay villano, no hay princesa, no hay nada. La propuesta es acelerar y listo. Las primeras horas funcionan porque la sensación de manejar una maqueta interactiva a escala es genuinamente divertida, pero a medida que la partida avanza se nota la ausencia de un hilo conductor. El entorno compensa en parte con un detalle clave: es casi completamente destructible. Árboles, luminarias y vehículos civiles reaccionan al menor impacto, lo que refuerza esa sensación de estar rompiendo todo a propósito, como cuando uno era chico y tiraba el autito por la escalera.

Cuatro formas distintas de pisar el acelerador

  • Bólidos: velocidad punta como religión y turbo que se recarga mientras mantenés la aceleración a fondo.
  • Derrapadores: tomá curvas cerradas en derrape y el nitro se va acumulando solito.
  • Equilibrados: generan energía con casi cualquier maniobra, el comodín de la familia.
  • Todoterreno (Titanes): pensados para terreno irregular, con recarga automática de turbo para que no te quedés a pie a mitad de la loma.

Lo mejor del asunto es que el cambio entre categorías es inmediato y no interrumpe la marcha. Esto, que parece un detalle menor, termina siendo clave en un arcade: te permite improvisar sobre la marcha y resolver una situación complicada eligiendo el vehículo adecuado en pleno evento, sin volver al menú ni perder diez minutos.

Más de 150 modelos, multijugador y un editor para no aburrirse

Para los coleccionistas, el catálogo supera los 150 vehículos. Hay prototipos de la propia marca Hot Wheels y licencias de fabricantes reales, fichas históricas de cada modelo y un editor de pintura, rines e interiores. O sea: si te gusta tunear el autito antes de sacarlo a la calle, acá tenés para rato. Los modos multijugador completan el paquete: competitivos con ranking para los que quieren medir ego, cooperativos o casuales para los que prefieren destruir todo en grupo, y un editor de pistas personalizadas que le da al juego una vida útil extra.

Técnica, luces y sombras

En el plano técnico, el juego mantiene 60 fotogramas por segundo de forma estable, algo que en un arcade de velocidad no es un lujo sino una obligación. Las asperezas están: algunas texturas del entorno cargan con un poquito de retraso y los tiempos de espera al reaparecer en la isla tras completar un evento rondan el minuto, lo suficiente como para que uno mire el reloj. El sonido, en cambio, es un punto alto: el impacto metálico y plástico de los choques tiene ese gustito naif que uno espera de la marca, como si los autos todavía sonaran a juguete y no a Ferrari de verdad.

Mi recomendación, sin vueltas: Hot Wheels Infinite Rush es un arcade honesto, sin campaña y sin pretensiones, que entiende perfectamente a quién le habla. Si te criaste armando pistas en el piso o sos de los que todavía disfruta ver un autito hacer trompos contra una pared, este juego es para vos. Si buscás narrativa, conducción seria o un mundo con vida propia, te vas a quedar con ganas. Encendelo, elegí tu categoría favorita y dejá que los Titanes se encarguen del resto.

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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos

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