Diviiino baja la persiana en Palermo y se suma a una ola de cierres gastronómicos en la Ciudad
Un restaurante que arrancó en 2021 con una inversión inicial de 60.000 dólares dejará de operar en septiembre, después de que sus ventas se derrumbaran cerca de 20% en lo que va del año y de que no apareciera comprador para el fondo de comercio.
El restaurante Diviiino, que abrió sus puertas en 2021 en Palermo, dejará de operar en septiembre próximo. La sociedad integrada por cuatro socios decidió bajar la persiana luego de seis años de actividad, tras registrar una caída de ventas cercana al 20% en 2025 respecto del año anterior. El negocio había nacido en la esquina de Arévalo y Cabrera con una inversión inicial de 60.000 dólares aportada por tres amigos, y llegó a su mejor momento con 1.200 cubiertos mensuales; en el presente ejercicio esa cifra descendió a unos 900.
La propuesta original combinaba sándwiches y espumantes en un local pequeño. Con el paso del tiempo la marca se expandió a Villa Crespo y abrió un segundo punto en Bajo Belgrano junto a otro grupo gastronómico, experiencia que no prosperó y que quedó en el camino. Hoy Diviiino opera un único local sobre Cabrera y Godoy Cruz, con nueve empleados, después de una serie de movimientos que el propio equipo de socios describe como una búsqueda por sostenerse en un mercado cada vez más estrecho.
Vamos a los números
La caída del 20% en las ventas de 2025 es el dato que terminó de empujar la decisión. El local pasó de atender alrededor de 1.200 cubiertos por mes a cerca de 900, lo que representa una merma de unos 300 servicios mensuales. Los cuatro socios intentaron vender el fondo de comercio sin encontrar interesados, en parte por las dimensiones del salón y en parte por el contexto general del sector.
“El consumo está cambiando bastante respecto de cómo era hace un par de años. Están abriendo muchas sandwicherías y hamburgueserías, porque hoy es lo más barato y lo que la mayoría de la gente se puede permitir.”Nicole Andelman, socia gerente de Diviiino
Andelman agregó que el rubro gastronómico atraviesa un cuadro complejo, marcado por la sobreoferta y por un momento económico adverso. En esa misma línea, explicó que vender un fondo de comercio se volvió más difícil en un escenario en el que proliferantes los cierres. La lectura de los socios coincide con la de otros operadores del sector: en la Argentina de hoy, salir a comer afuera compite con opciones de menor ticket que ganan terreno entre los consumidores.
Una tendencia que se repite en la Ciudad
- El bar El Álamo cerró su sede de Palermo a fines de julio.
- Los Laureles, de Barracas, bajó la persiana en agosto tras más de 130 años de actividad.
- Sofa y Santa Evita anunció su cierre para fines de septiembre.
- Diviiino confirmó su salida del mercado también para el noveno mes del año.
Mientras tanto, cada uno de los cuatro socios ya tiene definidos sus próximos pasos. Uno de ellos está al frente de otros bares y trabaja en una nueva propuesta de cocina asiática; otro conduce una ostería propia; el cuarto dirige una empresa familiar de panificados. Andelman, por su parte, evalúa un nuevo proyecto gastronómico en Mar del Plata. Los cuatro coinciden en que el esfuerzo de seis años rindió aprendizajes, aunque no alcanzó para sostener la operación en un contexto que se volvió desfavorable.
En definitiva, el cierre de Diviiino no aparece como un caso aislado, sino como un eslabón más de una cadena de bajas que atraviesa a bares y restaurantes de distintos barrios porteños. La combinación de caída de ventas, exceso de oferta y dificultad para colocar fondos de comercio configura un escenario que, en términos comparativos con la Argentina de hace apenas dos años, muestra un cambio de hábitos del consumidor que todavía no encuentra piso. ¿Hasta dónde se extenderá esta ola de cierres en el sector gastronómico de la Ciudad?
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