Houston Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,00%Dólar MEP $1.542,00 +0,00%Riesgo país 509 pb +0,00%
JUE, 27 AGO 2026
Entretenimiento

Lindelof terminó con el mito del purgatorio en Perdidos y ahora explica qué era en verdad ese limbo paralelo

El cocreador de la serie volvió a romper Internet: la isla existió, los flash sideways no. Repaso de la teoría más querida (y más equivocada) de los fans y la conexión con un texto budista que cambió el final.

ME
Mariana EcheverríaCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min
waftg

A más de quince años del final de Perdidos, todavía hay gente que sigue mirando el techo de la habitación preguntándose si todo fue un sueño. Bueno, Damon Lindelof se cansó y salió a aclararlo de una vez por todas. La isla fue real. Punto. Lo que nunca pasó fue esa línea narrativa paralela donde el vuelo 815 de Oceanic aterriza tranquilo en Los Angeles y los personajes se cruzan como desconocidos en un bar de aeropuerto.

La confusión viene de lejos. La teoría más popular de la serie, esa que sobrevive en cada foro y en cada grupo de WhatsApp de fans, sostiene que la isla era el purgatorio y que nada de lo que vimos durante seis temporadas ocurrió de verdad. Lindelof la desmintió varias veces, pero ahora volvió a la carga con una explicación quirúrgica.

Qué dijo Lindelof, palabra por palabra

El argumento es simple y, a la vez, demoledor. En el último fotograma de la serie, Jack Shephard cierra los ojos y muere. Ese momento pertenece al relato principal, al hilo de lo que efectivamente sucedió. Los flash sideways de la sexta temporada, esa línea donde los protagonistas no se conocen y el avión nunca se estrella, son otra cosa: la experiencia de los personajes después de muertos, no una realidad alternativa ni un truco de viaje en el tiempo.

“Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien.”Damon Lindelof

Según el guionista, la Iniciativa Dharma existió, la isla existió y, al terminar la serie, Hurley y Ben seguían operando el lugar. Vamos, que el final feliz para dos personajes que nunca tuvieron un final feliz.

De dónde salió la idea del más allá

La construcción de esa dimensión post mortem se cocinó entre la tercera y la cuarta temporada. Los guionistas sabían desde temprano que la serie terminaría con la muerte de Jack: la simetría entre el ojo que se abre en el piloto y el ojo que se cierra en el final les parecía la única conclusión posible. El problema era otro: cómo mostrar lo que le pasaba al personaje después de muerto sin que pareciera un truco barato.

  • La respuesta la encontraron en el Bardo Thodol, conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos. El concepto de Bardo describe un estado intermedio en el que una persona muere pero no sabe que está muerta; nadie puede decírselo, aunque sí puede recibir señales. Lindelof lo resumió así: "La idea de Bardo es un lugar al donde vas cuando morís pero no sabés que estás muerto. Nadie puede decírtelo".
  • Para disfrazar el recurso y que no se notara desde el arranque, los guionistas metieron los viajes en el tiempo al final de la cuarta temporada y construyeron toda la quinta temporada sobre esa base. La idea era que el público leyera los flash sideways como una paradoja temporal hasta que los propios personajes, al recordar cosas que en esa línea nunca vivieron, obligaran a la pregunta clave: ¿cómo pueden acordarse de algo que nunca les pasó?
  • La respuesta, claro, es que sí les pasó. En la isla. En la vida real, por decirlo de algún modo. La línea paralela funciona como el limbo donde las almas se reencuentran antes de seguir viaje.

(Dato al margen para los fans de Houston que todavía no la vieron: la serie completa está disponible en streaming, y verla de corrido después de esta nota cambia por completo la lectura del final.)

Mi veredicto, sin vueltas

Después de años de debate, Lindelof termina de cerrar el círculo. La isla no fue el purgatorio, fue el purgatorio de nuestros viernes a la noche durante seis años. Y los flash sideways no fueron una paradoja temporal, fueron un truco emocional escrito con un manual budista en la mano. Si todavía creías en la teoría del purgatorio, te mintieron durante más de una década. Mirá la serie de nuevo, esta vez sin auriculares, y prestá atención cuando Jack cierre el ojo al final.

ME
Mariana EcheverríaCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo