El «job hugging» se instala en la Argentina y deja al 57% de los trabajadores mirando ofertas sin animarse a postularse
Un relevamiento regional sobre 4.600 personas ubica al país como el más temeroso de la región a perder el empleo: ocho de cada diez ocupados expresan esa preocupación, mientras la inteligencia artificial y la incertidumbre económica reconfiguran las prioridades de quienes evalúan un cambio laboral.
El barril de petróleo Brent cotiza este lunes en el orden de los setenta y dos dólares en el mercado internacional, en un marco de precios volátiles que el mercado argentino observa con atención de cara a la dinámica cambiaria. En paralelo, el mercado laboral local atraviesa un fenómeno que combina cautela extrema y parálisis: según un estudio regional, el 80% de los trabajadores argentinos reconoce que le preocupa quedarse sin empleo, un registro que convierte al país en el más temeroso de la región a perder su puesto.
El relevamiento, difundido por la consultora Randstad, se realizó sobre 4.600 personas de cinco países —Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú— e incluyó tanto a empleados en relación de dependencia como a especialistas en recursos humanos, con el objetivo de dimensionar el peso del miedo a la desocupación en las decisiones profesionales.
Estabilidad, por encima de todo
- Estabilidad: 54% la ubica como atributo prioritario al evaluar su empleo.
- Clima laboral: 25% lo coloca en segundo término.
- Posibilidades de crecimiento: apenas 11% lo prioriza.
- Miedo declarado a buscar otro trabajo: 35% de los encuestados.
- Personas que piensan en cambiar de empleo pero no se postulan: 57%, sobre un 79% que lo evalúa.
- Trabajadores que sienten su carrera estancada: 75%, el porcentaje más alto entre los países relevados.
Esa primacía de la seguridad tiene nombre propio en la literatura de recursos humanos: se la denomina «job hugging», un término en inglés que describe a quienes se aferran a su puesto actual para evitar la exposición que implica un cambio. El comportamiento, que combina baja movilidad y elevada pasividad, replica en la Argentina lo que distintos relevamientos globales vienen señalando desde la pospandemia, aunque con una intensidad mayor que en el resto de la región relevada.
“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina
Entre quienes declaran tener miedo a buscar otro empleo, los motivos se reparten con nitidez. El 27% teme ingresar a una nueva empresa y quedar expuesto poco después a recortes o despidos; el 20% descree de la posibilidad de hallar ofertas estables dentro de su sector; y el 19% menciona la inestabilidad global como un factor disuasorio. La pérdida de los beneficios acumulados por antigüedad —vacaciones adicionales, premios, pluses por antigüedad— opera como un ancla adicional que muchos encuestados mencionan para justificar la permanencia, aun cuando las condiciones del puesto no resulten satisfactorias.
El consultor de recursos humanos Patricio Navarro Pizzurno advierte que conviven expectativas que describe como «catastróficas», muchas veces desalineadas con la realidad del mercado, pero que igualmente producen efectos prácticos. El especialista sostiene que la inteligencia artificial, al eliminar posiciones de entrada —aquellas que solían funcionar como puerta de ingreso para perfiles junior—, profundizó la percepción de riesgo y redujo las opciones de reconversión interna, sobre todo en compañías que no destinan recursos a la capacitación de su personal. El resultado, señala el consultor, es que una porción creciente de los trabajadores termina aceptando condiciones económicas o laborales que no considera adecuadas antes que exponerse al mercado abierto.
Qué falta confirmar
El estudio no precisa si existen diferencias significativas entre rubros ni entre niveles de calificación, lo que impide afirmar con rigor cuál es la composición sectorial del fenómeno. Tampoco se detalla el margen de error ni la metodología de muestreo aplicada en cada uno de los cinco países, un dato clave para ponderar la comparabilidad regional. Por último, resta confirmar si las empresas intensificarán planes internos de reconversión ante el avance de la inteligencia artificial, un movimiento que, según los propios especialistas consultados, podría moderar el predominio del «job hugging» en los próximos ciclos laborales.
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