Cerúndolo se levantó de la lona en el Arthur Ashe y ya está entre los dieciséis mejores del US Open
El argentino perdió los dos primeros sets frente al estadounidense Fritz, décimo del ranking, y terminó festejando por 3-6, 6-4, 6-3, 6-4 y 6-4 en casi cuatro horas de partido.
Arrancó como si fuera una noche de gala y terminó como una pelea de cinco rounds. Francisco Cerúndolo entró a la cancha Arthur Ashe con la cancha llena, los focos encima y, para colmo, lo presentaron como si fuera chileno. Pum. Así nomás, por los parlantes, le erraron al país. El muchacho levantó la mano para saludar a la tribuna, ni se inmutó, y se fue a su puesto. Profesional hasta en eso.
Del otro lado lo esperaba Taylor Fritz, estadounidense, décimo del mundo y candidato del público local. Para ubicarnos, es como si en el fútbol Cerúndolo hubiera ido a visitar a un equipo con toda la hinchada en contra, en una cancha que se mueve. Y los primeros dos sets fueron exactamente eso: Fritz manejó la pelota desde el fondo, Cerúndolo se trabó con errores no forzados y perdió los dos primeros parciales. El partido se pintaba oscuro.
El quiebre del partido llegó en el tercer set
Ahí el argentino se soltó. Empezó a pegar la derecha con intención, recuperó la precisión y le cambió la cara al encuentro. Se llevó el tercer set por 6-3 y repitió el marcador en el cuarto. Como cuando un equipo visitante encuentra el gol del empate y empieza a crecer: la tribuna local se quedó muda y Cerúndolo pasó a manejar los tiempos. En el quinto set, Fritz tuvo sus chances para quebrar el saque argentino, pero Cerúndolo las aguantó con primeros servicios claves y, cuando el estadounidense cometió una doble falta, lo quebró y definió.
- Cerúndolo es el 25° del ranking mundial; Fritz, el 10°.
- El marcador final fue 3-6, 6-4, 6-3, 6-4 y 6-4, en 3 horas y 41 minutos.
- Es la primera vez que el argentino llega a octavos de final del US Open.
- En la ronda anterior había superado al alemán Jan-Lennard Struff (44°) también en cinco sets.
- La organización lo presentó como chileno en el estadio Arthur Ashe antes del partido.
Lo vi y me lo creo: cuando Cerúndolo se prende, contagia. Diego, un hincha de toda la vida que seguía el partido por la pantalla del bar, me decía mientras se acomodaba los anteojos: "Mirá, pibe, cuando le agarra la mano, le gana a cualquiera. Lo que pasa es que le cuesta entrar en calor". Algo de razón tiene: los dos primeros sets fueron un dolor de muela, pero lo que vino después fue tenis del bueno, con la derecha cruzada como bandera y el saque salvando las papas en los momentos bravos.
Lo que viene: octavos de final en Nueva York
Ahora viene la próxima parada, que todavía no tiene rival confirmado: el cuadro de octavos se completa en las próximas jornadas y el argentino tendrá que esperar el sorteo para saber con quién le toca. Después de casi cuatro horas de batalla y una remontada de las que hacen ruido, Cerúndolo se dio el gusto de meterse por primera vez entre los dieciséis mejores del US Open. Y se lo ganó a pulso.
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