Brochero ya tiene su ruta sagrada: el Congreso la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial y en septiembre se camina otra vez
Un circuito de 240 kilómetros por Córdoba, que une los lugares donde vivió y trabajó el cura gaucho, fue reconocido por la Cámara de Diputados con 207 votos. Además, se viene la decimotercera peregrinación por las Altas Cumbres, con inscripción de 5.000 pesos y gratuita para vecinos del departamento San Alberto.
A Don José Gabriel del Rosario Brochero le decían el Cura Gaucho, y a casi un siglo de su muerte su figura sigue convocando multitudes. Esta semana, la Cámara de Diputados de la Nación dio un paso histórico: declaró Patrimonio Cultural Inmaterial al Camino de Brochero, ese trazado de 240 kilómetros que conecta tres localidades cordobesas con un mismo denominador común, que es la vida del sacerdote que recorrió a caballo cada rincón del oeste provincial. La votación fue contundente, con 207 votos afirmativos, y abrió una nueva etapa para quienes eligen caminar, pedalear o simplemente conocer la historia de uno de los santos más populares de la Argentina.
Para entender de qué se trata esta ruta hay que pensar en tres paradas obligatorias, y todas tienen que ver con Brochero. La primera es Villa Santa Rosa de Río Primero, el pueblo donde nació el 16 de marzo de 1840. La segunda es la ciudad de Córdoba, donde cursó el seminario y se formó como sacerdote. La tercera, y la más querida por los peregrinos, es Villa Cura Brochero, en pleno corazón de Traslasierra, el lugar donde pasó décadas recorriendo los parajes más humildes, abriendo caminos, fundando escuelas y atendiendo enfermos a lomo de mula. Esos tres puntos son los mojones principales del circuito, y los que hay que completar para recibir la credencial de Peregrino de Brochero.
Un modelo inspirado en Santiago de Compostela
La nueva ley, que ahora deberá pasar por el Senado, no se limita a reconocer el trazado: crea además un pasaporte del peregrino, ese documento donde se sellan las paradas a medida que uno avanza por los distintos puntos del recorrido. La idea, según contaron los impulsores, es replicar la mecánica del Camino de Santiago de Compostela, esa ruta milenaria en España que cada año mueven a cientos de miles de personas. Quienes completen los tres destinos centrales van a recibir una certificación oficial como Peregrinos de Brochero, un reconocimiento al esfuerzo y, sobre todo, a la conexión con una historia que lleva más de 180 años.
El abogado migratorio y especialista en derecho cultural Fernando Pérez Latorre, que asesoró a uno de los equipos que trabajaron en el proyecto, me explicó por teléfono que la declaración tiene una ventaja enorme: "No solo protege un camino físico, sino todo lo que se mueve alrededor: las misas, las celebraciones, los saberes de la gente del lugar, las historias que se cuentan en cada parada. Es una herramienta para que ese patrimonio no se pierda con el tiempo". Para Pérez Latorre, el reconocimiento llegó en un momento justo, cuando crecía el interés de turistas y peregrinos de toda la Argentina y de países vecinos.
- Sábado 12 de septiembre, decimotercera peregrinación del Camino del Peregrino.
- Concentración a las 6 de la mañana en Giulio Cesare y salida a las 7 con destino a Villa Cura Brochero.
- Recorrido de 28 kilómetros por las Altas Cumbres, el tramo más exigente del circuito.
- Inscripción: 5.000 pesos, con cupo gratuito para residentes del departamento San Alberto.
- La actividad se suspende si hay condiciones meteorológicas adversas.
“Este reconocimiento nos permite poner en valor la historia y la identidad del recorrido, y es el resultado de años de trabajo para recuperar y conectar los distintos tramos.”Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo
El dato no es menor: la peregrinación de septiembre coincide con un aniversario muy caro para los devotos de Brochero. El 12 de septiembre se cumplen trece años de la beatificación del Cura Gaucho, ese paso previo a la canonización que llegó de la mano del papa Francisco en 2016. Por eso la convocatoria tiene un simbolismo extra, y por eso los organizadores esperan otra vez una multitud marchando por las Altas Cumbres, como ya es tradición cada año desde 2012.
Ahora bien, ¿qué pasa con el tramo principal? El circuito completo, de 240 kilómetros, está pensado para hacerse a pie, en bicicleta o combinando etapas, y no tiene un tiempo fijo: hay quienes lo reparten en varios fines de semana y quienes se animan a hacerlo de corrido. Lo importante, remarcan los organizadores, es sellar el pasaporte en cada localidad para llegar a la certificación final. Y acá viene lo que más me preguntan los lectores cuando hablamos de estos temas: no hace falta ser creyente ni experto en la vida de Brochero para sumarse. La ruta es un recorrido cultural, paisajístico y, si uno quiere, espiritual. La decisión de cómo vivirlo es personal.
A mí, mientras escribo esta nota, me vuelve a la memoria la imagen de ese Brochero que me describió una vez una vecina de Villa Cura Brochero, doña María, que lo vio de chica en una de sus últimas visitas al pueblo: "Andaba en mula, con el chambergo y un bastón, y se paraba a hablar con todos. A los chicos nos daba caramelos y a los grandes les preguntaba qué necesitaban". Esa es, justamente, la esencia del Camino que ahora suma un reconocimiento nacional: una ruta para caminarla con los pies, pero también con esa misma disposición al encuentro que tenía el Cura Gaucho cuando recorría el oeste cordobés.
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