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MAR, 08 SEPT 2026
Vida

Aire que se queda quieto: seis jornadas en las que Neuquén respiró con cuidado

Un trabajo conjunto de la Universidad Nacional del Comahue y una firma de monitoreo ambiental detectó picos de material particulado y monóxido de carbono durante agosto. El fenómeno se explica por una meteorología atípica y deja recomendaciones concretas para salir, ventilar y moverse por la ciudad.

GS
Gabriela Sosa TrigoSociedad y educación · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Me acuerdo de una mañana de agosto, hace ya varios años, cuando una maestra de la escuela donde cubría un acto me pidió que cerrara la ventana del salón porque a los chicos les ardía la garganta. Todavía no había datos abiertos sobre la calidad del aire en Neuquén, pero aquella escena —chicos tosiendo, padres mirando el patio gris— volvió a aparecérseme leyendo el informe que acaban de difundir el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y la empresa Clean Air Data.

El estudio, que monitoreó en tiempo real la calidad del aire durante todo agosto, identificó seis momentos con niveles preocupantes de contaminación en la capital neuquina. No se trata de una sensación vaga ni de una denuncia aislada: detrás hay mediciones concretas, publicadas y comparables, que permiten reconstruir qué pasó, cuándo y por qué.

Tres picos de partículas y tres de monóxido de carbono

El informe distingue dos contaminantes centrales. En primer lugar, el material particulado PM10, esas partículas finas que se suspenden en el aire y entran hasta lo más hondo del sistema respiratorio. Se registraron tres episodios de concentración elevada: el más severo ocurrió entre el 15 y el 17 de agosto, cuando el PM10 trepó hasta 520 microgramos por metro cúbico, un valor muy por encima de los umbrales de referencia que usan los organismos sanitarios. Otros dos períodos de menor calidad se detectaron entre el 18 y el 20, y el 24 de agosto.

En segundo lugar, el monóxido de carbono (CO), un gas invisible e inodoro que producen los vehículos y las calefacciones cuando la combustión no es completa. También tuvo tres incrementos puntuales: los días 16, 18 y, con mayor intensidad, entre el 19 y el 20 de agosto, cuando llegó a un máximo de 2,3 partes por millón. Para dimensionarlo: las guías internacionales suelen recomendar mantener estos valores muy por debajo de esas cifras en exposiciones prolongadas.

Por qué el aire se quedó quieto

La meteorología de agosto fue, según los investigadores, una aliada incómoda. El mes mostró una amplitud térmica enorme: en la primera quincena las mínimas cayeron a entre 0 y 2 grados centígrados, mientras que hacia fin de mes las máximas superaron los 20 grados. La humedad relativa promedió 58,9 por ciento, pero hubo jornadas por encima del 90 por ciento y otras por debajo del 25 por ciento. Cuando se combinan alta humedad, poco viento y estabilidad atmosférica, los contaminantes no se dispersan: se acumulan pegados al suelo, justo a la altura donde respiramos.

El viento, además, puede empeorar las cosas de un modo menos obvio. Cuando levanta su intensidad, arrastra partículas que ya estaban depositadas en calles, plazas y terrenos baldíos y las vuelve a poner en suspensión, lo que genera nuevos picos de material particulado medible en las estaciones.

“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio UNCo – Clean Air Data

Un sistema distinto al que estamos acostumbrados

Acá me parece útil hacer una pausa y mirar el contraste con lo que sucede en buena parte de la Argentina, donde el monitoreo ambiental continuo sigue siendo más una excepción que una regla. En ciudades como Buenos Aires o Rosario existen redes oficiales que reportan hora por hora, aunque con equipos y metodologías heterogéneas. En Neuquén, en cambio, este trabajo se apoya en una alianza entre una universidad pública y una empresa privada, algo que recuerda a esquemas que se ven en Texas o en el norte de California, donde sensores colocados en techos de escuelas y hospitales alimentan plataformas abiertas. La diferencia con el modelo argentino más extendido es que allá los datos suelen llegar directamente a una aplicación de uso masivo, mientras que acá la información todavía se consulta principalmente en informes técnicos.

Qué hacer en el día a día

Vuelvo a la imagen de la escuela y a las familias neuquinas. Para quienes viven cerca de avenidas con mucho tráfico o usan calefacción a gas o a leña, los días de estabilidad atmosférica son los que más cuidado piden. El propio informe sugiere, y yo lo subrayo, ventilar los ambientes en los momentos del día con mayor movimiento de aire, evitar el ejercicio físico intenso al aire libre durante los picos y, sobre todo, seguir los reportes que la UNCo y Clean Air Data vayan publicando. La contaminación del aire no avisa con dolor inmediato, pero sus efectos se acumulan: por eso, conocer los datos es la primera defensa.

  • Revisar el pronóstico de calidad del aire antes de planificar actividades al aire libre, sobre todo con chicos, adultos mayores o personas con problemas respiratorios.
  • Ventilar la casa en horas de mayor circulación de aire y reducir el uso de calefacción a leña en jornadas de estabilidad atmosférica.
  • Evitar ejercicio físico intenso al aire libre durante los picos de PM10 o monóxido de carbono reportados.
  • Optar, en lo posible, por trayectos menos expuestos al tráfico pesado para caminatas y traslados cortos.
  • Consultar los datos abiertos del Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la UNCo y de Clean Air Data para seguir la evolución del monitoreo.
GS
Gabriela Sosa TrigoSociedad y educación

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