Romeo Arcuschin, el pibe de 19 años al que le vendieron un tratamiento trucho y le dieron 20 meses de suspensión
Un tribunal de la ITIA reconoció que el tenista argentino no sabía lo que tomaba, pero igual lo sancionó hasta octubre de 2027. La historia de una lesión, un médico que no etiquetó los frascos y un reglamento que no perdona.
A los 19 años, con un ranking 1.802 y un futuro todavía por escribirse, Romeo Arcuschin se presentó en diciembre de 2025 a un ITF M15 en Lima, uno de esos torneos chiquitos donde los pibes del circuito buscan sumar puntos para empezar a escalar. Sacó la raqueta, jugó su partido y al terminar pasó por el control antidopaje de rutina. Nunca imaginó que ese hisopado le iba a cambiar la vida.
Un control que terminó en pesadilla
El laboratorio detectó en su muestra metabolitos de estanozolol y clomifeno, dos sustancias prohibidas que suenan a doping clásico de los años noventa, pero que siguen vigentes en la lista negra del tenis. Para el que no conozca los nombres: el estanozolol es el anabólico que le destrozó la carrera a Ben Johnson en Seúl 1988, y el clomifeno se usa para enmascarar justamente eso. O sea, no es cualquier cosa.
La ITIA, la agencia que maneja la integridad del tenis mundial, le mandó la acusación formal en febrero de 2026 y al mes siguiente lo suspendió de manera provisional. Arcuschin no negó nada: asumió que las sustancias estaban en su cuerpo. Lo que discutió fue otra cosa. Quería que se entendiera cómo llegaron ahí.
La lesión, la cirugía y el frasco sin etiqueta
Acá viene lo que a mí me mueve el amperímetro. Antes del torneo en Lima, Romeo había pasado por una lesión, una operación y todo el trámite posterior de rehabilitación. Cansado, con atrofia muscular y queriendo volver rápido, consultó a un médico deportivo con experiencia, de esos que prometen recuperarte en tiempo récord. El profesional le indicó un tratamiento de 30 días con medicamentos compuestos, o sea, preparados a medida, mezclados en el momento.
Esos frascos, que el médico le entregó sin etiquetar, escondían justamente lo que después apareció en el control. El tribunal independiente que juzgó el caso en agosto de 2026 estableció dos cosas clave: que Arcuschin nunca fue informado de qué llevaba el tratamiento y que los envases no tenían ningún rótulo que le permitiera sospechar algo. Para el ojo inexperto, parecía cualquier cosa.
Inocente, pero responsable igual
El reglamento antidopaje es clarito: el deportista es responsable de todo lo que entra en su cuerpo, le expliquen o no. No importa si firmaste un papel o si te lo inyectó el masajista en el vestuario: la culpa es tuya. Es como si en el fútbol te sancionaran por una plancha que te hicieron a vos y te cobrarán el penal en contra: absurdo, pero esa es la regla.
Sin embargo, el tribunal le reconoció a Arcuschin tres atenuantes importantes: que la infracción no fue intencional, que tenía apenas 19 años y un conocimiento limitado de las normas, y que toda la responsabilidad recayó en el médico que le vendió el tratamiento mal etiquetado. Por eso la sanción final fueron 20 meses y no los tres años que podían caerle en el peor de los escenarios.
La cuenta que ya viene corriendo
Como Arcuschin está suspendido de manera provisional desde marzo de 2026, ese tiempo se le descuenta del total. La cuenta es simple: la inhabilitación termina el 17 de octubre de 2027. Para cuando vuelva a competir, si todo va bien, tendrá 21 años y habrá perdido casi dos temporadas del arranque de su carrera, justo la etapa donde se cocina todo en el circuito.
A mí me queda una sensación amarga. El pibe confió en un profesional, hizo todo lo que le dijeron para recuperarse de una lesión y terminó pagando él. Es como cuando un arquero se desgasta durante los 90 minutos y el técnico lo deja en el arco mientras le meten cinco goles: la culpa final siempre cae sobre el que estaba en la cancha.
“Mirá, si yo tuviera un hijo de 19 que va al médico y le dan frascos sin rótulo, no le echo la culpa a él. El que tiene que responder es el médico que se los vendió.”Horacio, abuelo de Romeo, en diálogo con este portal
¿Qué le espera a Romeo cuando vuelva?
- Regresar al circuito ITF desde abajo, con ranking protegido o sin puntos.
- Decidir si vuelve con el mismo equipo médico o busca otro respaldo.
- Iniciar una demanda civil contra el profesional que le indicó el tratamiento sin advertirle las sustancias.
- Apelar la sanción ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), aunque por ahora no se confirmó esa intención.
El próximo partido de Arcuschin, por ahora, es en los tribunales. Recién en octubre de 2027, si todo sale como está escrito, podrá volver a sacarse la foto con la raqueta en un torneo oficial. Mientras tanto, el tenis le pasa la pelota a un pibe de 19 años que, sin saberlo, se quedó afuera de la cancha por dos temporadas enteras.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.