Messi se va de la selección y a las familias se les abre una chance para hablar con los chicos de valores que no salen en la cancha
La despedida del capitán no es solo una noticia deportiva: es la oportunidad concreta para conversar en casa sobre esfuerzo, errores y trabajo en equipo. Un libro escrito por madre e hija había anticipado esa conversación y dejó algunas pistas útiles.
A mí me pasó y creo que a muchas familias también: el día que Lionel Messi anunció que se iba de la selección argentina, en la mesa de casa se hizo un silencio raro, de los que aparecen cuando algo importante cambia. Mi hijo menor, que tiene once años y juega al fútbol en el club del barrio, me preguntó qué pasaba. Y la verdad es que aproveché ese momento para charlar con él sobre algo que viene dando vueltas hace rato: qué se puede aprender de una carrera como la del rosarino más allá de los goles.
Lo curioso es que ese tipo de conversación ya estaba prevista en un libro. Se llama "¡Messirve!" y lo escribieron Verónica de Andrés y Florencia Andrés, madre e hija, en Ediciones B. Ellas usaron la figura del capitán como hilo conductor para trabajar valores que se pueden llevar a la vida cotidiana de cualquier pibe. La idea central que manejaron es simple: no se trata de hacer un santo de Messi ni de repetir el relato del héroe, sino de quedarse con lo concreto, con lo que hizo y lo que dijo, para ver qué se rescata y qué se charla con los chicos.
Talento y disciplina: una frase que sirve para empezar
Uno de los ejes del libro es la diferencia entre talento y disciplina. Messi dijo en una entrevista que ser "un éxito de la noche a la mañana" le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. La frase la dijo sin dramatismo, casi como un dato, y por eso mismo sirve: los resultados que se ven en una final o en un partido importante tienen una historia invisible detrás, de entrenamientos, de lesiones, de noches largas. Para un chico que quiere algo y se frustra porque no le sale, esa explicación es mucho más útil que cualquier discurso motivacional.
El error, el equipo y la familia, según el libro
- La relación con el error: Messi no siempre ganó ni siempre jugó bien. Las autoras proponen eso como punto de conversación en casa. La excelencia no es la perfección sino la pregunta de cómo se mejora la próxima vez, una idea que vale para el fútbol, para la escuela y para cualquier oficio.
- El lugar de la familia: Messi habló a lo largo de los años de su mujer y de sus hijos como reguladores de su estado anímico, y describió a sus padres como quienes le inculcaron que "no todo da igual". Esa frase, sencilla, puede funcionar como arranque para una charla sobre qué valores se transmiten en cada casa.
- La idea de equipo: en varias etapas de su carrera, Messi insistió en que sin sus compañeros no habría logrado nada. Para un chico que juega en grupo, ya sea en un deporte o en cualquier otro ámbito colectivo, esa idea tiene peso práctico y se puede charlar sin vueltas.
Consulté sobre el tema a Lucas Gómez, abogado migratorio con consultorio en el barrio de Once y que sigue de cerca a las familias argentinas con chicos en edad escolar. Gómez, que conoce el libro porque lo trabaja con su propio hijo de nueve años, me dijo: "Más allá del fútbol, lo que Messi les deja a los pibes es la idea de que el esfuerzo sostenido vale. Eso es lo que hay que charlar en casa, sin convertir al chico en un pequeño profesional del deporte ni cargarlo con expectativas imposibles. La constancia es un valor que se aprende viendo, no sermoneando". Me pareció una observación acertada y la dejo acá para que cada familia la tome o la deje.
Qué se puede llevar a la mesa familiar
La despedida de Messi de la selección cierra un ciclo largo para el fútbol argentino y para quienes lo seguimos desde chicos. Para las familias, abre una puerta concreta: en lugar de quedarse en la nostalgia, se puede usar el momento para preguntar en casa qué se rescata de todo eso. Mi hijo, después de la charla, me dijo que lo que más le había quedado era que a Messi le gustaba ganar, pero que hablaba más de los pases que de los goles. Me pareció un buen punto de partida y, sobre todo, me pareció una forma razonable de atravesar la noticia con un chico: hablando, sin solemnidad, y dejando que las preguntas se respondan en la mesa, con tiempo.
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