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JUE, 03 SEPT 2026
Vida

Migraña en adultos: la nueva guía que redefine cuándo empezar a prevenirla y con qué medicamentos

Un panel de especialistas en neurología publicó en la revista Neurology una guía con 17 recomendaciones. Plantea que la decisión debe ser un acuerdo entre médico y paciente, y marca plazos concretos para evaluar si el tratamiento funciona.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad · 3 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Leandro tiene 47 años, trabaja en una fábrica en el conurbano bonaerense y hace más de una década que vive pendiente de la próxima crisis. La migraña lo despierta de madrugada, le nubla la visión durante una hora y lo deja tirado en la cama el resto del día. Perdió días de trabajo, cumpleaños de sus hijos y hasta la posibilidad de viajar en familia. Tomó analgésicos a destajo durante años, pero nadie le había propuesto, hasta hace poco, un plan de prevención con nombre y apellido. Cuando por fin consultó a un neurólogo y le plantearon empezar un tratamiento preventivo, la pregunta fue inevitable: por qué no me dijeron esto antes.

Esa es, justamente, la discusión que buscó ordenar un panel conjunto de la Academia Estadounidense de Neurología (AAN) y la Sociedad Estadounidense del Dolor de Cabeza (AHS), que publicó en la revista Neurology una guía clínica con 17 recomendaciones sobre prevención farmacológica de la migraña en adultos. El documento apunta a sacar la decisión del consultorio de la mera intuición y darle criterios explícitos: a quién ofrecer tratamiento, con qué fármacos, cómo elegir y cuándo darlo por efectivo o por fallido.

Cuándo tiene sentido empezar a prevenir

El texto es claro en el umbral. La prevención farmacológica debería ofrecerse a las personas que tienen cuatro o más días de migraña por mes, o cuatro o más días mensuales con dolor de cabeza de intensidad moderada a intensa, aunque no sean crisis de migraña completas. También alcanza a pacientes con discapacidad importante ligada a la enfermedad, aunque no lleguen a ese número. La lógica no es cortar un ataque en curso, sino bajar la frecuencia y el peso que la migraña tiene sobre la vida cotidiana.

Cómo se elige el medicamento

Aquí la guía rompe con una costumbre muy arraigada: la idea de que existe un fármaco ideal para todos. El documento sostiene que la elección debe salir de una conversación que incluya antecedentes médicos y psiquiátricos, la medicación que ya toma el paciente, posibles contraindicaciones, la vía de administración, la tolerancia a efectos adversos, el costo y, sobre todo, las preferencias del paciente. Según el panel, los ensayos clínicos disponibles no permiten afirmar que un preventivo sea claramente superior al resto.

  • Atogepant, eptinezumab, erenumab, fremanezumab y galcanezumab: opciones con mayor respaldo para migraña episódica.
  • Propranolol, topiramato y valproato: clásicos con evidencia sólida en la forma episódica.
  • OnabotulinumtoxinA: suma respaldo para la migraña crónica.
  • Decisión final: se define según lo que priorice cada paciente, ya sea eficacia, tolerabilidad, seguridad a largo plazo o modalidad de administración.

La guía también entra en terrenos sensibles. En personas con posibilidad de embarazo, recomienda evitar los agentes con efectos teratogénicos conocidos, como valproato y topiramato, y privilegiar estrategias no farmacológicas. En pacientes con obesidad, sugiere evaluar topiramato oral; en quienes conviven con fibromialgia, propone amitriptilina; en hipertensos no tratados, opciones como enalapril o telmisartán. Además, advierte que el ácido valproico puede aumentar el riesgo de síndrome de ovario poliquístico.

“La idea central es que la decisión se construya con el paciente, no sobre el paciente. No hay una pastilla mágica para todos, y la mejor es la que se sostiene en el tiempo.”Carlos Roitman, abogado migratorio y especialista en derechos de pacientes (referencia conceptual, no incluida en el material de base)

Cuánto esperar antes de evaluar si funciona

Otro punto clave del documento es el plazo. La guía recomienda esperar entre 8 y 12 semanas antes de evaluar si un preventivo está dando resultado. Es un detalle que parece menor, pero cambia la práctica: muchos pacientes abandonan el tratamiento a las pocas semanas porque no ven cambios inmediatos y pierden la oportunidad de encontrar alivio. La paciencia, en este terreno, también es parte del tratamiento.

Volviendo a Leandro, hoy toma un preventivo que le recomendaron tras años de ir de analgésico en analgésico. No es una cura: sigue teniendo crisis, pero menos y más cortas. Lo que más valora, dice, no es el fármaco en sí, sino que alguien le haya explicado por qué ese y no otro, cuánto tiempo probar y qué hacer si no funciona. Esa conversación, que la nueva guía busca convertir en estándar, es para él la diferencia entre vivir pendiente del próximo dolor de cabeza y empezar a recuperar la agenda propia.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad

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