López Rosetti trazó una rutina integral para preservar la autonomía: caminatas, fuerza y controles médicos
El médico clínico y cardiólogo propuso sumar 150 minutos semanales de caminata rápida y ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, en una progresión gradual que se apoya en controles de presión, colesterol y glucosa, una alimentación de tipo mediterráneo y la atención de la pérdida auditiva como factor de aislamiento.
Una caminata con amigos, una actividad en el club barrial o un grupo de baile pueden ser puntos de partida para incorporar movimiento. El médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti propuso elegir actividades que resulten agradables y empezar con una exigencia acorde con las posibilidades personales. La finalidad declarada por el especialista es conservar la capacidad de desenvolverse de manera independiente a lo largo de los años, en lo que suele describirse como autonomía funcional, es decir, la aptitud para realizar por cuenta propia las tareas cotidianas sin asistencia.
Una rutina de caminatas distribuida en la semana
Para organizar esa rutina, López Rosetti recomendó sumar 150 minutos de caminata rápida por semana. Una distribución posible es dedicarle treinta minutos durante cinco días. Como referencia para el ritmo, explicó que debe permitir conversar sin quedarse sin aire, una pauta equivalente al concepto de intensidad moderada que suelen utilizar los protocolos de actividad física. También desaconsejó concentrar todo el esfuerzo semanal en una única jornada.
El complemento muscular en casa
El trabajo muscular complementa las caminatas. El especialista sugirió realizar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana y mencionó opciones que pueden hacerse en casa: levantarse de una silla y volver a sentarse, hacer flexiones contra una pared o utilizar bandas elásticas y cargas livianas. En personas mayores, vinculó este entrenamiento con el mantenimiento del tono muscular, que es la capacidad del músculo para mantener tensión en reposo, con el equilibrio y con la autonomía para levantarse, cargar objetos o subir escaleras sin ayuda.
- 150 minutos de caminata rápida por semana, repartidos en cinco jornadas de 30 minutos.
- Ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana: sentarse y pararse de una silla, flexiones contra la pared, bandas elásticas o cargas livianas.
- Ritmo que permita hablar sin quedarse sin aire, considerado como intensidad moderada.
- Progresión gradual, adaptada a la condición de cada persona.
Señales de alarma para detener la actividad
La progresión debe ser gradual y con criterios claros de seguridad. El especialista indicó que, si aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire inusual, corresponde detener la actividad y consultar al médico. También señaló que la dificultad para respirar durante las tareas habituales requiere evaluación clínica, ya que puede ser un indicio de enfermedad cardiovascular no diagnosticada.
Cuidado vascular y hábitos asociados
Estas prácticas forman parte de un cuidado más amplio. López Rosetti destacó la necesidad de controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, que son grasas presentes en la sangre como el colesterol LDL, atender la obesidad y evitar el cigarrillo. Explicó que tanto el cerebro como el corazón necesitan el oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre, por lo que proteger las arterias es central para preservar la función de ambos órganos a largo plazo.
Descanso, alimentación mediterránea y vida social
El descanso, la alimentación y la vida social completan la propuesta. El especialista recomendó dormir bien y una alimentación de tipo mediterráneo, basada en verduras, frutas y legumbres, con predominio de aceites vegetales, cereales integrales y moderado consumo de pescado. Incluyó además reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos, dado que el estado de ánimo influye en la adherencia a cualquier rutina saludable.
“Prestar atención a la pérdida auditiva no es un detalle menor: afecta la comunicación, reduce el contacto con otras personas y, con el tiempo, puede asociarse a aislamiento y a mayor carga sobre el cerebro. Una evaluación otorrinolaringológica y, cuando está indicada, el uso de audífonos forman parte del cuidado integral.”Daniel López Rosetti, médico clínico y cardiólogo
Qué hacer y a dónde llamar
Como criterio general, la recomendación que dejó el cardiólogo es empezar de a poco, sostener la actividad y consultar ante cualquier señal de alarma, sin convertir los buenos hábitos en una exigencia imposible. En la Argentina, para solicitar turnos en hospitales públicos y acceder a controles de presión, glucemia y colesterol, los lectores pueden comunicarse con su centro de salud de referencia o consultar el portal del Ministerio de Salud de la Nación. En caso de dolor de pecho, falta de aire repentina o desmayo durante una actividad física, corresponde llamar al sistema de emergencias médicas local, generalmente al 107 en Ciudad de Buenos Aires y al 911 para atención de urgencias a nivel nacional.
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