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MIÉ, 14 OCT 2026
Vida

La operación de León XIV, el tumor que le sacaron y por qué los médicos creen que hay chances reales de que la cosa termine bien

El Vaticano confirmó que al papa le extirparon el lóbulo inferior derecho en una cirugía de noventa minutos en el Policlínico Gemelli. El neurólogo Conrado Estol explicó qué tipo de cáncer es, cómo se decide el pronóstico y qué tratamientos pueden aparecer en el camino.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad · · lectura 2 min
La operación de León XIV, el tumor que le sacaron y por qué los médicos creen que hay chances reales de que la cosa termine bien

Vayan imaginando la escena en el Policlínico Gemelli de Roma: un equipo médico trabajando durante noventa minutos para sacarle a León XIV el lóbulo inferior derecho del pulmón con una técnica videoasistida, esa que se hace con incisiones pequeñas y una cámara que guía al cirujano. El Vaticano confirmó que la operación salió bien, que el análisis histológico hecho en el mismo quirófano arrojó un adenocarcinoma pulmonar y que la recuperación viene marchando: el paciente ya come con normalidad, hizo kinesiotapia respiratoria y empezó a caminar por la habitación. Yo, Daniela Ochoa Mendieta, les voy a contar qué significa todo esto en cristiano, porque la palabra adenocarcinoma suena y en realidad es el tipo de cáncer de pulmón más común entre la gente que no fuma.

Qué es el adenocarcinoma y por qué aparece en no fumadores

El neurólogo Conrado Estol, a quien conozco de hace años por su manera de explicar las cosas como si estuviera tomando un café con uno, aclaró que este subtipo representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos de cáncer de pulmón en personas que nunca encendieron un cigarrillo. Suele ubicarse en la periferia del órgano, no en el centro, y por eso tarda tanto en dar señales: al no tapar un bronquio principal, el cuerpo no se entera hasta que el nódulo ya creció lo suficiente como para ser visto en una tomografía.

Ahora, ¿por qué le sacaron un lóbulo entero y no solamente el bulto? La lógica oncológica es clara y se la resumo para que se entienda: una lobectomía garantiza que los bordes del tejido extraído queden limpios de células tumorales y, de paso, le permite al patólogo revisar con lupa los ganglios linfáticos de la zona y la pleura, esa membrana que recubre el pulmón. Esos tres datos —tamaño del nódulo, estado ganglionar y compromiso pleural— son los que van a definir el pronóstico real, que todavía no se hizo público.

El escenario optimista y los tratamientos que vienen

Estol planteó un escenario hipotético para que se entienda la vara: si el nódulo mide dos centímetros, los ganglios están libres y la pleura no aparece comprometida, la sobrevida a cinco años puede rondar el 99 por ciento. Mientras tanto, laboratorios especializados están estudiando la genética del tumor en busca de mutaciones específicas —EGFR, KRAS, BRAF, HER o MET, por nombrar algunas— que permiten indicar terapias dirigidas en comprimidos, o bien inmunoterapia por vía intravenosa. Ambas opciones pueden ir perdiendo fuerza con el paso del tiempo, por eso el seguimiento oncológico es parte del tratamiento y no un trámite opcional.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad

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