El Gundam que te sube a la cabina sin pedir permiso: Rogue Orbit pisa fuerte y llega en marzo de 2027
Bandai Namco confirmó la fecha del 5 de marzo de 2027 para su nueva apuesta mecha. Combate en tres dimensiones, jefes a los que se les pueden arrancar los brazos y un sistema de temperatura que obliga a pensar antes de tirar el joystick.
A confesión de parte, relevo de pruebas: cuando un juego te hace subir al mecha por una pasarela, sentarte en el asiento, escuchar cómo se cierra la cabina y ver cómo se prenden los monitores uno a uno, ya te ganó media vuelta. Es un truco viejo como el arcade, pero sigue funcionando, y Gundam: Rogue Orbit lo sabe explotar con descaro. La fecha que puso Bandai Namco en el calendario es el 5 de marzo de 2027, con desembarco simultáneo en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. O sea: no hay excusas, llega a todos lados al mismo tiempo.
El proyecto lleva la firma de Yuya Tomiyama como productor y Yoshiyuki Serizawa como director. La promesa oficial es doble: servir de puerta de entrada para los que nunca tocaron un Gundam y, al mismo tiempo, no dejar con las manos vacías a los fans de toda la vida. Algo así como cuando un restaurante de Houston se pone a servir cortes clásicos al lado de platos de autor: quiere que vayan los que extrañan la cocina de la abuela y los que quieren probar algo nuevo.
Combate con termómetro incluido
La acción es en tercera persona, a bordo de Mobile Suits de dieciocho metros (sí, esos gigantes que parecen torres de oficinas con piernas). La fórmula mezcla la velocidad del hack and slash con mecánicas puramente mecha, y la estrella oculta es un sistema de temperatura que obliga a mirar los indicadores como quien mira el tablero del auto en pleno agosto tejano: si te pasás de rosca, el traje se sobrecalienta y queda a merced del primer enemigo que pase. Los propulsores, las esquivas y los ataques especiales consumen calor, y la refrigeración pasa a ser tan importante como pegar fuerte.
- Medidor de Stagger: cuando se llena, el enemigo queda groggy y permite encadenar golpes pesados sin que se defienda.
- Over-Rise: modo especial que frena el consumo del medidor de propulsión y acelera la recuperación de habilidades durante una ventana corta.
- Unidades AP de apoyo: escudo desplegable para cubrirse mientras el traje se enfría, drones Slyphid que hostigan con láseres y remates combinados con el estado de aturdimiento.
Tres espadas, tres formas de leer la pelea
El arsenal se reduce a tres espadas con personalidades bien marcadas, y eso ya es un alivio (porque nadie quiere menú de cien armas para no usar noventa). La Assault Sword va al frente con velocidad y combos cortos, ideal para los que quieren entrar y salir como en un juego de espadas clásico. La Whip Sword alterna filo y látigo para barrer áreas y controlar el aire, una joyita para los que les gusta manejar el ritmo del combate. Y la Sword Lance juega en distancia media, con postura defensiva y ataques cargados que sueltan orbes de energía explosivos: el combo perfecto para los pacientes que esperan el momento justo.
Lo que probé dejó una sensación concreta: los jefes son colosales y la destrucción localizada de partes no es un adorno. Cortarle las alas a un Apocalypse o arrancarle un brazo no es una animación simpática para el clip de redes: directamente le eliminás los patrones de ataque asociados a esa extremidad. En criollo: si le sacás el brazo con el lanzamisiles, deja de tirar lanzamisiles. Una lógica tan de sentido común que uno se pregunta por qué tardaron tanto en implementarla bien.
La historia pone al jugador en la cabina del Gundam Helix junto al piloto RE-X, enfrentando a los Apocalypse, una amenaza alienígena que opera sobre estaciones y puertos espaciales. Suena a Tom Clancy en el espacio exterior, pero el envoltorio mecha le da una textura que los fans de la franquicia van a reconocer de inmediato.
Mi recomendación, sin rodeos: Gundam: Rogue Orbit hay que anotarlo en el calendario. Si te gustaron los Armored Core pero querías algo con más narrativa, o si sos de los que se criaron viendo lasseries de Gundam y siempre soñaron con estar adentro del traje, este es el título que cierra esa cuenta pendiente. Yo, mientras tanto, ya estoy reservando el joystick y mentalizándome para la primera sesión larga: apagar la térmica interna del personaje antes que se me derrita el mecha es, claramente, una metáfora de Houston en julio.
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