De Drácula a los hoteles japoneses: el catálogo de vampiros que ofrece la pantalla chica
Del humor neozelandés al anime de Konami, pasando por el Stoker más elegante y los clanes que pelean con kung fu. Un mapa para elegir a qué chupasangre mirar esta noche.
Cuesta admitirlo, pero después de siglos dando vueltas por la cultura popular, los vampiros siguen siendo la criatura más redituable del estante. Cambiaron de colmillo, se mudaron a la comedia, aprendieron artes marciales y hasta se animaron al anime. La pantalla chica los recibió con los brazos abiertos y, como buen menú de bar de carretera, hay opciones para todos los bolsillos y para todas las ganas.
Si lo que buscás es reírte un rato, Lo que hacemos en las sombras es la puerta de entrada. La serie nació de la comedia que imaginaron Jemaine Clement y Taika Waititi, y traslada a la televisión esa troupe de chupasangres con problemas de convivencia, peleas de egos y una relación muy seria con la sangre. El elenco, lleno de caras que en Houston verían vendiendo autos en la tele, reúne a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal. Es de esas joyitas que uno termina viendo con los hijos sin darse cuenta.
De la literatura al anime, sin escalas
Para los que gustan de las raíces, hay dos opciones literarias bien distintas. Por un lado, Drácula: Mark Gatiss y Steven Moffat se animaron a parar y reinventar al conde en solo tres capítulos de noventa minutos, con Claes Bang, Dolly Wells y John Heffernan. Por el otro, NOS4A2, que Jami O'Brien sacó de la novela de Joe Hill y aderezó con música de Mike Patton, un detalle que no es menor. Zachary Quinto y Ashleigh Cummings encabezan el elenco, con efectos caseros que parecen hechos en un galpón de Munro.
Penny Dreadful es para los que extrañan el terror con polvo en las hojas. John Logan mezcló Frankenstein, Dorian Gray y un Londres victoriano con varios litros de mala leche. Eva Green, Timothy Dalton, Rory Kinnear y Billie Piper le ponen el cuerpo a una historia que respira en cada cuadro (sí, literatura europea del siglo XIX, aunque la palabra se me haya escapado en otro alfabeto).
¿Y la animación? Castlevania toma el videojuego ochentoso de Konami y lo convierte en anime de la mano de Warren Ellis. Richard Armitage, Graham McTavish y Theo James prestan sus voces a una pelea de clanes con espadas y mala leche. No es el dibujo animado que le ponés a los chicos un sábado: es violencia con argumento.
- Lo que hacemos en las sombras: humor neozelandés con vampiros que discuten como compañeros de ménage.
- Drácula (Gatiss y Moffat): tres capítulos para reinterpretar al conde con elegancia british.
- NOS4A2: la novela de Joe Hill adaptada con rock de Mike Patton y Zachary Quinto de yeta.
- Penny Dreadful: terror victoriano con Eva Green y Timothy Dalton, para noches de manta y mal humor.
- Castlevania: el juego de Konami en formato anime, con espadas, sangre y cero concesión.
- Tokyo Vampire Hotel: Sion Sono mezcla clanes, kung fu y erotismo en un Japón que no sale en las guías turísticas.
Tokyo Vampire Hotel es la rareza del lote, la que nadie pidió pero todos necesitamos ver al menos una vez. Sion Sono escribió y dirigió esta historia de clanes vampíricos enfrentados con kung fu y una buena cuota de erotismo (adolescentes incluidas, así que ojo con los chicos impresionables). Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho integran el elenco. Es de esas series que parecen un delirio febril a las tres de la mañana, igual que comer tacos a las tres de la mañana en Houston.
Mi recomendación, sin vueltas: arranquen por Lo que hacemos en las sombras si quieren algo liviano, sigan con Drácula de Gatiss y Moffat si les gusta la lectura, y guarden Tokyo Vampire Hotel para un viernes a las dos de la mañana, con la pantalla grande y el volumen alto. El resto, para el finde.
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