Construir en Argentina se volvió una carrera de larga duración: casi nueve años de ahorro para una vivienda de 70 metros cuadrados
El metro cuadrado de construcción supera los 2,2 millones de pesos en la Provincia de Buenos Aires y la brecha entre ingresos y costos se ensancha en un mercado donde el cemento baja, pero las griferías trepan casi 20%.
El indicador más firme para medir el pulso de la construcción argentina en julio dejó una fotografía preocupante para cualquier persona o familia que planee levantar una vivienda propia. Según la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYMECO), el metro cuadrado de construcción cerró el mes en 2.286.170 pesos, un valor que contempla materiales, mano de obra, gastos generales, beneficio empresario, honorarios profesionales y tasas administrativas. Sobre esa base, una persona que pudiera reservar 1.500.000 pesos mensuales para su proyecto inmobiliario reuniría el dinero necesario para una casa de 70 metros cuadrados recién después de casi nueve años de ahorro sostenido.
Una carrera contra la inflación con la cotización del barril como telón de fondo
En paralelo, el barril de petróleo Brent de referencia se ubicaba en niveles que reducen la presión sobre los costos energéticos que la construcción traslada a cada obra, aunque ese alivio no logra traducirse en precios más accesibles en el mercado interno. Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, propuso una fórmula simple para dimensionar la relación entre ingresos y construcción: dividir el sueldo mensual por 2.300.000 pesos, que es lo que cuesta hoy construir una casa en Argentina, permite obtener cuántos metros cuadrados se pueden ahorrar por mes. Con 1.500.000 pesos mensuales, esa cuenta arroja apenas 0,7 metros cuadrados ahorrados por mes, lo que lleva a 107 meses —cerca de nueve años— completar los 70 metros cuadrados de una vivienda.
El panorama se completa cuando se mira lo que mide el Instituto de Statistical y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), que en julio registró un costo promedio de 1.584.840 pesos por metro cuadrado para distintos modelos de vivienda, frente a 1.376.688 pesos en enero. La diferencia entre ambos meses representa una suba cercana al 15% en apenas siete meses. Los valores, vale aclarar, se desagregan según el tipo de construcción: la multivivienda sencilla rondó los 1.546.161 pesos por metro cuadrado, la confortable trepó a 1.845.223 pesos y la suntuosa se ubicó en 1.660.650 pesos.
- Mano de obra: subió 2,10% en julio.
- Materiales: avanzaron 1,16% en el mes.
- Provisión de terceros: creció 0,74% mensual.
- Griferías: lideraron los aumentos con 19,17%.
- Artefactos sanitarios: treparon 11,25%.
- Hormigón elaborado: subió 2,96%.
- Cemento: retrocedió 8,34%.
- Hierro redondo: cayó 7,66%.
- Ladrillos huecos: sin variación.
Una brecha que se ensancha frente a la capacidad de ahorro
Lo que el índice de APYMECO refleja es la distancia creciente entre el costo de construir y la posibilidad real de ahorrar para hacerlo. Mientras los sueldos crecen a un ritmo muy inferior al de los materiales y la mano de obra, el sueño de levantar una casa propia se corre cada vez más adelante en el calendario. Para graficar esa diferencia con un parámetro internacional, basta un ejercicio de comparación: el metro cuadrado en Vaca Muerta, expresado en dólares, ronda los 1.499 dólares al cierre de julio, apenas 0,28% por debajo de los 1.503 dólares de junio, mientras que en Texas la construcción residencial mantiene valores sensiblemente menores en términos absolutos.
El acumulado anual del 14,61% en el índice de APYMECO y del 15% en la medición del IDECBA confirma que 2026 es, hasta aquí, un año particularmente adverso para quienes planifican una obra. La dinámica de los insumos muestra un comportamiento heterogéneo: rubros asociados a terminaciones, como griferías y artefactos sanitarios, acumulan subas de dos dígitos, mientras los insumos estructurales, como el cemento y el hierro, registran bajas que, sin embargo, no alcanzan a compensar el resto. Falta confirmar cómo seguirán evolucionando los salarios del sector y si los próximos meses traerán algún alivio en los costos administrativos, dos variables que, por ahora, mantienen la vivienda propia como una meta de muy largo plazo.
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