Una madre y sus tres hijos sobrevivieron una semana aislados en la meseta neuquina hasta que la Policía logró llegar
En el Paraje La Pileta, departamento Catán Lil, una mujer con chicos de 14, 12 y 10 años quedó incomunicada por las lluvias; efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas recorrieron 12 kilómetros de barro para asistirla
La emergencia alimentaria se extendió durante siete días en un punto remoto del departamento Catán Lil, en la meseta neuquina. Una mujer y sus tres hijos —de 14, 12 y 10 años— permanecieron incomunicados en el Paraje La Pileta, sin posibilidad de abastecerse de alimentos, hasta que efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas completaron un operativo de rescate por caminos vecinales anegados.
Un operativo a 12 kilómetros del asfalto
El episodio se desencadenó el miércoles a las 16, cuando un llamado entrecortado alertó a la dependencia policial. Los uniformados se trasladaron primero al paraje Cortaderas, a 10 kilómetros de La Pileta, para recabar información, y resolvieron avanzar de todos modos: un móvil sorteó 12 kilómetros de barro, lluvia y greda suelta hasta alcanzar a la familia. La mujer es esposa de un productor rural de 82 años y el cuadro que encontraron los policías configuraba una emergencia alimentaria en toda regla, con los tres menores sin poder acceder a provisiones por el corte total de los accesos.
Según informó el subcomisario Ángel Salazar, jefe de la unidad, "personal policial puso a disposición el recurso humano y automotriz para realizar las tareas pertinentes". En total, seis efectivos —con dos móviles— confirmaron la urgencia, retiraron a la mujer del paraje, la acompañaron hasta donde un familiar pudo entregarle alimentos y la regresaron con provisiones a La Pileta para sus hijos.
El aislamiento, un riesgo estructural para las familias crianceras
El caso expone un patrón que los productores de la zona conocen bien: las lluvias de las últimas semanas deterioraron los caminos rurales en plena parición, la etapa del ciclo ganadero que más demanda atención y desplazamientos dentro de los campos. Para los crianceros que habitan parajes alejados, la incomunicación no es un hecho excepcional sino una amenaza recurrente, porque la distancia respecto del centro de abastecimiento más próximo convierte cualquier temporal en un riesgo cierto para la seguridad alimentaria.
- Qué ocurrió: una mujer y sus tres hijos (14, 12 y 10 años) quedaron aislados durante siete días en el Paraje La Pileta, departamento Catán Lil, Neuquén, sin poder conseguir alimentos.
- Cómo se resolvió: efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas recorrieron 12 kilómetros de camino vecinal anegado, retiraron a la mujer, la llevaron con un familiar para abastecerse y la regresaron con provisiones.
- Quién condujo el operativo: seis policías, con dos móviles, coordinados por el subcomisario Ángel Salazar, jefe de la Comisaría 31.
- Por qué importa: las lluvias coincidieron con la época de pariciones y dejaron incomunicadas a familias crianceras que dependen de los caminos rurales para acceder a alimentos y asistencia.
Qué hacer y a dónde llamar
En contextos de aislamiento por lluvias en zonas rurales de Neuquén, la vía directa para solicitar asistencia es la comisaría más cercana al paraje —en este caso, la Comisaría 31 de Las Coloradas— o el sistema de emergencias 911. En paralelo, los productores pueden canalizar pedidos de ayuda a través de las delegaciones municipales de la zona y de la Subsecretaría de Defensa Civil y Protección Civil de la provincia, que coordina traslados y provisión de insumos cuando los caminos resultan intransitables.
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