Una generación que llega al mercado de capitales antes que al primer crédito: el mapa de los jóvenes inversores argentinos
Dos plataformas acumulan cerca de nueve mil cuentas abiertas por menores de edad bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores. Operan principalmente con cedears y acciones tecnológicas, pero más de tres de cada diez jóvenes registran incumplimientos en sus deudas, según datos de Equifax.
Al cierre de esta jornada, la cotización del barril de petróleo en el mercado internacional opera con leves oscilaciones en un contexto atravesado por la revisión de los suministros globales y por la expectativa de los anuncios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, un escenario que en la Argentina se sigue de cerca por su impacto en la formación de precios internos y en los ingresos por exportaciones de Vaca Muerta, el principal activo hidrocarburífero del país.
En un escenario económico donde la educación financiera aparece como una cuenta pendiente para buena parte de la población, los datos oficiales y privados comienzan a delinear dos universos paralelos dentro de la misma franja etaria. De un lado, jóvenes argentinos que incursionan en el mercado de capitales con una lógica marcadamente diversificada. Del otro, un segmento amplio que llega a la mayoría de edad sin incorporar nociones elementales de presupuesto, ahorro o crédito, una brecha que se traduce en incumplimientos y en un historial deteriorado antes incluso de acceder al sistema financiero formal.
Un déficit de base que se refleja en los números
De acuerdo con un relevamiento de Junior Achievement Argentina, cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos básicos de educación financiera. El dato se conecta con los registros de Equifax, que muestran que los nacidos entre 1995 y 2009 registran un 68,8 por ciento de cumplimiento en el pago de deudas, lo que implica que más del 30 por ciento restante no cancela sus compromisos en tiempo y forma. El fenómeno no responde a montos significativos, sino a obligaciones menores que quedan relegadas en la rutina y que terminan impactando de manera desproporcionada en el historial crediticio de un universo que aún no accedió plenamente al sistema financiero.
La otra cara: casi nueve mil cuentas para menores de edad
En paralelo, desde 2024 la Comisión Nacional de Valores, el organismo regulatorio del mercado de capitales en la República Argentina, habilitó a los agentes del mercado a abrir subcuentas para menores de entre 13 y 17 años, siempre con la firma de un representante legal. A los 18, la titularidad pasa automáticamente al joven. La normativa autoriza a operar con bonos, acciones, Certificados de Depósito Argentinos, conocidos como cedears, fondos cotizados en bolsa o ETFs por su sigla en inglés, y fondos comunes de inversión.
Dos plataformas que lanzaron productos específicos para ese segmento concentran en conjunto cerca de nueve mil cuentas abiertas. En una de ellas, el 67 por ciento del padrón se mantiene operativa, mientras que en la otra uno de cada dos menores concretó operaciones en el último trimestre. La edad promedio de los inversores activos se ubica en torno a los 16 años, lo que confirma una inserción temprana en los mercados.
La cartera típica: diversificación antes que apuesta
El instrumento más elegido por estos jóvenes son los cedears, títulos que permiten acceder desde el mercado local a acciones de empresas extranjeras sin necesidad de abrir cuentas en el exterior. Dentro de esa oferta, la posición dominante es el ETF que replica al índice S&P 500, el indicador de las quinientas principales compañías que cotizan en Wall Street, seguido por gigantes tecnológicos como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre. En el plano local, YPF lidera las preferencias, seguida por Pampa Energía y por la Bolsa y Mercado Argentino, la entidad que nuclea las operaciones en la plaza porteña.
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
La diferencia con el universo del endeudamiento resulta significativa. Mientras los incumplimientos se concentran en deudas chicas no atendidas a tiempo, las carteras de los menores de edad muestran una preferencia por instrumentos diversificados, replicando el comportamiento de un inversor conservador que prioriza el horizonte de largo plazo por sobre la especulación de corto plazo.
Paula Spitaleri, referente de Balanz Academy, la iniciativa educativa del broker Balanz, sintetiza el objetivo de estas cuentas en términos de construcción de ciudadanía financiera: la intención es que los jóvenes lleguen a la edad del crédito con herramientas incorporadas y no dependan exclusivamente del impulso o de la presión del consumo inmediato.
Lo que falta confirmar
Quedan por precisarse varios elementos del cuadro. Las plataformas no detallaron aún el monto promedio invertido por cada menor ni la frecuencia real de seguimiento de las carteras, dos variables que permitirían distinguir entre un aprendizaje genuino y un uso ocasional. Tampoco se difundió el desempeño histórico de estas cuentas para medir si la lógica diversificada se mantiene en contextos de volatilidad del mercado internacional. Por último, resta evaluar si la masificación de estas subcuentas se traduce en una baja efectiva de los incumplimientos crediticios cuando los actuales inversores adolescentes lleguen a la mayoría de edad y empiecen a acumular antecedentes formales en el sistema financiero.
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