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LUN, 28 SEPT 2026
Entretenimiento

Un barco que vuelve del pasado y dos tipos que necesitan plata: llega «Rose of Nevada», la nueva rareza marina de Mark Jenkin

George MacKay y Callum Turner protagonizan la tercera película del director británico, rodada en 16 milímetros y ambientada en pueblos pesqueros de Cornualles donde el tiempo se rebobina sin pedir permiso.

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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos · 28 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Acá estoy, intentando explicarles una película en la que un barco que se esfumó hace treinta años vuelve a aparecer en el mismo puerto, como si nada, y dos chicos se suben a pescar y terminan viajando en el tiempo. Sí, en 2025. Sí, en serio. Se llama «Rose of Nevada» y es la tercera peli del realizador británico Mark Jenkin, el mismo que hace un rato nos voló la cabeza con «Bait» y después confirmó que no estaba tirando un bluff con «Enys Men». O sea: este señor sabe lo que hace, aunque a veces lo que hace parezca un delirio de pueblo costero con niebla.

Dos motivations, un mismo barco

George MacKay (el de «1917», por si el nombre no les dice nada) y Callum Turner (sí, uno de los muchachos de «Masters of Sex») son los dos voluntarios que se prenden a la tripulación. Uno es un padre joven que necesita arreglar el techo de su casa y no le queda otra que salir a pescar. El otro quiere mandarse a mudar de su propia vida. Los dos terminan en el «Rose of Nevada», un pesquero que había desaparecido tres décadas antes y reaparece de un día para el otro, como cuando te aparece un mensaje de un ex después de años: nadie lo espera y a todos les complica la rutina.

El pueblo se ocupa de dejar el barco a punto para volver al agua. Conseguir gente que quiera subir es otro tema: hasta que aparecen estos dos, nadie se anima. Cada uno se lleva su propio sacudón de esa experiencia temporal, y el pueblo entero queda mirando desde el muelle cómo el tiempo les hace trampa delante de sus ojos.

Mar, dinero y un Cornwall que la pasa mal

Jenkin no se sube al viaje en el tiempo para olvidarse del piso: la peli se detiene en cómo se vive en los pueblos costeros del Reino Unido, donde la pesca sigue siendo laburo, pero un laburo cada vez más bravo por la falta de plata y los riesgos del agua. Las decisiones de los personajes están atadas a eso: a la necesidad, a la hipoteca del techo, a la urgencia de cambiar de aire. Fantástico sí, pero con los pies en la cubierta mojada.

La forma también viaja en el tiempo

Otro dato que no es un detalle menor: Jenkin filma en 16 milímetros, con esa textura gastada que parece un VHS de la época del Mundial 86. El montaje va y viene, mezcla secuencias, no respeta el orden lineal. O sea, el truco temporal está tanto en lo que les pasa a los protagonistas como en cómo se lo cuenta. Como cuando armás un relato en una mesa de bar y empezás por el final, volvés al medio y cerrás con lo que pasó antes: un quilombo delicioso.

Por qué mirarla (aunque suene a rareza)

  • Si te gustó «Bait» o «Enys Men», esto es Jenkin en su salsa: Cornualles, pesca, ritmo propio, cero apuro por explicarte todo.
  • MacKay y Turner están lejos de Hollywood: se meten de cabeza en un pueblo chico y se nota que se la bancan.
  • La mezcla de realismo económico con un viaje en el tiempo funciona porque el director no la trata como un chiste: la trata como un estado de ánimo.
  • El 16 milímetros le da una textura que ya casi no se ve: parece un recuerdo de alguien que todavía no nació.
  • No necesitás ser fan del sci-fi para engancharte: el motor de la historia es tan viejo como juntar dinero para arreglar un techo.
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Mariana EcheverríaCultura y espectáculos

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