Tres triples de película y a otra cosa: Valencia le ganó a Zaragoza con el ADN de los partidos bravos
El conjunto che se quedó con el clásico por 97-82 en la Liga ACB, lo dio vuelta en el último cuarto con una ráfaga de Josep Puerto y cerró una semana perfecta: tres victorias al hilo entre Euroliga y torneo español.
Arrancamos por la jugada clave, como siempre. Faltaba un cuarto y Valencia perdía por un punto en Zaragoza. El partido estaba cerrado, áspero, de esos que se definen por un detalle. Y el detalle llegó desde el arco: tres triples seguidos de Josep Puerto le rompieron el espinazo al local y acomodaron el 97-82 final. Del 67-66 en contra al 83-73 a favor en menos de cuatro minutos. Así, sin escalas.
Para los que no siguen el basket europeo, vale la traducción: un triple en básquet es lo más parecido a un golazo de media distancia en el fútbol. Un lanzamiento de tres puntos es un gol desde afuera del área, pero vale un cincuenta por ciento más. Encajar tres consecutivos es como si un equipo recibiera tres goles iguales en cinco minutos. Te tira a la lona.
Cómo se construyó la remontada
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- Valencia entró al último cuarto abajo por 67-66, después de haber arrancado 15-7 en contra y de irse al descanso perdiendo 36-33.
- Josep Puerto metió tres triples consecutivos y cambió el partido en cuestión de segundos.
- Mario Saint-Supéry y Kam Taylor cerraron la victoria desde la línea de tiros libres, esos lanzamientos que en el básquet equivalen a un penal: si los errás, te matan.
- TJ Shorts fue el máximo anotador del juego con 21 puntos y había sido clave en la remontada de la primera mitad.
- Nikola Mirotic, con experiencia NBA de sobra, aportó 10 puntos en el tercer cuarto para mantener a su equipo a tiro.
Los argentinos en cancha: poco ruido, mucho trabajo
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El cruce tenía condimento extra: dos albicelestes frente a frente. Gonzalo Corbalán, en el banco de Valencia, aportó 5 puntos en la rotación. Poca bola, pero la que tocó la usó bien. Nicolás Brussino, referente de Zaragoza, terminó con 9 tantos y 6 rebotes. Para los que vienen del fútbol, un rebote es como un segundo cabezazo en el área: gana el que salta con hambre. Brussino fue a buscar varios, pero no le alcanzó al local para sostenerse.
Lo charlé con Rubén, un tucumano que sigue al Zaragoza desde que jugó allí Pablo Prigioni: "Los argentinos siempre dejan huella en esta liga, son players de temple. Hoy no fue su noche de lucirse, pero se nota cuando están". Y tiene razón: la presencia de ambos se sintió en el trámite, más allá de los números.
El cierre y lo que viene
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La victoria le permitió a Valencia encadenar tres triunfos en una semana que venía complicada: dos por la Euroliga y este por la ACB. Ahora el equipo che tendrá unos días de descanso y volverá al Roig Arena el jueves para recibir al Hapoel Tel Aviv por la competencia europea. Otro partido de esos que no se pueden mirar de reojo. Por lo pronto, lo de anoche en Zaragoza ya quedó en el freezer: tres triples, un parcial decisivo y una semana que en Valencia celebran como si fuera un clásico ganado en el descuento.
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