Tres clásicos, una plataforma y una pregunta incómoda: ¿todavía te sentás a ver cine en blanco y negro?
Filmin repasa obras de Dreyer, Kubrick y Coppola en un catálogo que va del juicio medieval al apocalipsis nuclear. Un repaso, con opinión, por tres películas que no pasan de moda aunque vos sí.
A ver, voy a ser honesta: cada vez que un portal de streaming me avisa que tiene "clásicos" en su catálogo, sospecho. Porque clásico, en estas plataformas, suele significar una película rodada antes de que tu mamá cumpliera diez años, restaurada en una resolución que da vergüenza y doblada al español por alguien que claramente nunca pisó un set de cine. Pero esta vez, parece, la oferta viene con pedigree: Dreyer, Kubrick y Coppola juntos en el mismo catálogo. Algo estarán haciendo bien, o algo nos quieren hacer creer.
La selección que presenta Filmin recorre prácticamente todos los géneros imaginables: dramas densos como una sobremesa con tu suegra, sátiras con más filo que cuchillo de cocina, comedias que todavía funcionan y ciencia ficción que se nota en cada fotograma. Para no marearnos con cientos de títulos, la plataforma propone organizar la búsqueda por director, por elenco o por género. Una idea tan razonable que dan ganas de aplaudir.
Tres películas que justifican la entrada
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964) es de esas películas que deberían proyectarse obligatoriamente en cualquier reunión familiar antes de que alguien empiece a discutir sobre política internacional. Kubrick se pone detrás de cámara con Peter Sellers, George C. Scott y Sterling Hayden, entre otros, para mostrarnos qué pasa cuando un general paranoico decide apretar el botón equivocado. La gracia es que lo cuenta en clave de humor negro, como quien te explica el fin del mundo mientras te sirve el café. Sigue vigente, y duele.
Después nos vamos para atrás en el tiempo, bastante para atrás, hasta 1928, con La pasión de Juana de Arco de Carl Theodor Dreyer. Acá la cosa cambia de registro: estamos ante un juicio, el de Juana de Arco, filmado casi exclusivamente con primeros planos de Maria Falconetti y compañía (Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud). Es cine mudo, sí, pero de esos que te dejan callado el living entero. Los rostros cuentan todo lo que el sonido no podía.
Y finalmente, El padrino. ¿Qué decir de El padrino que no se haya dicho ya? La opera prima (casi) de Francis Ford Coppola, con Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton. Una película sobre la familia, el poder y el sueño americano que termina convertida en pesadilla. La violencia está estilizada al punto que parece ballet, y los contrastes de luz trabajan más que cualquier guion. Imprescindible, aunque la hayas visto cuatro veces.
- Buster Keaton aparece en la selección con una comedia con elementos fantásticos, porque al parecer el slapstick tampoco pasa de moda.
- Fritz Lang se asoma con una propuesta de ciencia ficción emparentada con el expresionismo alemán, ojo con el alemán expresionista.
- Ida Lupino entra al catálogo con una película de suspenso de 71 minutos que transcurre casi entera dentro de un auto, claustrofobia garantizada.
Mi recomendación, porque me la pediste sin pedirla: arrancá por ¿Teléfono rojo? si querés reírte un rato mientras el mundo se cae a pedazos en la pantalla. Si tenés el alma para algo más solemne, dedicale una noche a Juana de Arco con la luz apagada y el teléfono en silencio. Y El padrino guardátela para un domingo largo, con comida de por medio y dos horas y media disponibles. Después me contás.
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