Los bots de inteligencia artificial ya mueven más trafico en internet que la gente y nadie les cobra por entrar
Un cambio silencioso que rompe el pacto entre buscadores y medios: los agentes automatizados leen millones de paginas sin generar un centavo para quienes las producen. La industria empieza a buscar un mercado para cobrarles.
Quien navega hoy en internet es apenas la mitad del problema. Detras de cada persona hay una cantidad cada vez mayor de agentes de inteligencia artificial que picanle la puerta a los mismos sitios, pero sin hacer clic en un aviso, sin suscribirse y sin generar un peso de ingreso publicitario. Ese flujo, que ya supero al trafico humano segun distintos informes de infraestructura web, viene rompiendo hace rato el acuerdo de palabra que durante decades sostuvieron buscadores y productores de contenido.
Una internet paralela que nadie ve
Lo mas llamativo del fenomeno es que los agentes no solo son mas numerosos que los visitantes humanos, sino que ademas ejecutan varias tareas al mismo tiempo y en fracciones de segundo. El resultado es lo que algunos especialistas describen como una internet doble: una capa visible para nosotros y otra capa, invisible, donde las maquinas operan de forma continua. Para un periodico, el impacto es doble. Por un lado, sus articulos estan escritos por personas que dominan el lenguaje; por el otro, publican datos de actualidad que los modelos de entrenamiento no pueden conseguir en otro lugar.
Frente a este escenario, empresas de infraestructura web trabajan en mecanismos que permitan a los creadores decidir que bots pueden entrar y bajo que condiciones economicas. La idea es armar un mercado donde el uso de datos por parte de un modelo de IA implique una compensacion para quien los produjo. Hoy no existe un estandar unico ni una regulacion global que lo obligue, aunque Australia sanciono en 2021 una ley que fuerza a las grandes plataformas a negociar pagos con los medios, un antecedente que empieza a mirarse con lupa en otras latitudes.
La pregunta del millon es que pasa con el trafico de referencia, esa pista que antes dejaba un buscador al mandar a un lector a un sitio. Cuando un usuario llega desde Google, queda registrado de donde viene; cuando el que llega es un agente, esa trazabilidad se complica y el conteo se vuelve mas opaco. Para los medios, la diferencia no es menor: es la diferencia entre saber que alguien leyo su nota y descubrir que una maquina la escaneo sin avisar. Por eso varios editores empezaron a probar sistemas de pago por uso y bloqueos selectivos, una especie de mesita de cocina donde cada plato se cobra aparte.
Para el usuario comun, el cambio todavia se nota poco en el dia a dia. Pero si la tendencia se sostiene, el contenido gratuito en internet se va a encarecer: menos ingresos publicitarios hoy significan muros de pago mas altos mañana. La red que conociamos, esa en la que un buscador nos llevaba a leer y a cambio el sitio cobraba, esta dejando lugar a otra donde los datos valen, pero solo para quien los entrena.
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