Loan: la pericia de los celulares no alcanzó para probar una planificación delictiva
Una inspectora de la Policía Federal declaró en el juicio de Corrientes y marcó los límites del análisis de teléfonos. También pasó por el tribunal un testigo que participó de la inspección de la camioneta de Pérez y Caillava.
Arrancamos por la jugada clave: la prueba más esperada del juicio por Loan Danilo Peña se desinfla en el momento menos pensado. La inspectora Johanna Méndez, de la División Antisecuestros Sur de la Policía Federal Argentina, se sentó ante el tribunal de Corrientes y dejó una frase que suena a cachetazo: lo que había dentro de los celulares no alcanzó para acreditar que los acusados se hubieran puesto de acuerdo para cometer un delito. Ni para reconstruir qué pasó con el nene en El Naranjal.
Méndez abrió su testimonio separando lo que se pudo leer de lo que quedó en blanco. Las pericias establecieron horarios y duraciones de llamadas, pero no se metieron en el contenido de las conversaciones. Traducido al fútbol nuestro: se sabe que la pelota entró al área y que alguien cabeceó, pero no a quién ni con qué intención. Entre los registros apareció una comunicación de Laudelina Peña con Antonio Benítez de entre 17 y 20 minutos, un tramo largo que sobrevuela el expediente sin explicación.
Las fotos del zapato y los mensajes del día clave
Otro tramo del testimonio giró alrededor de un zapato encontrado en el barro, pieza sensible de la causa. Méndez contó que los teléfonos de Macarena Peña y del comisario Walter Maciel guardaban fotos sacadas desde ángulos distintos, correspondientes al mismo lugar y al mismo momento. En una de las imágenes se ve a Maciel. Como si fuera un pase gol que se grita dos veces en la tribuna: la policía sacó la foto y el comisario apareció en cuadro. La inspectora también recordó que Maciel había comunicado en grupos policiales que dio con el calzado gracias a un informante, un dato que deja más preguntas que respuestas.
El peritaje de los mensajes barrió el 13 de junio, día de la desaparición, las jornadas previas y la madrugada siguiente. En el celular de Laudelina aparecieron intercambios del 12 de junio con María Victoria Caillava, en los que se hablaba de un almuerzo en nombre de la abuela Catalina. También había conversaciones con familiares y con contactos no agendados, ese universo de números sueltos que tanto preocupa cuando un chico desaparece. En la madrugada del 14 de junio, según Méndez, Laudelina difundía una supuesta aparición de Loan y su traslado a un hospital por parte del comisario. La especialista describió esos mensajes como contenido de los teléfonos, sin confirmar que la versión sea cierta.
La inspección de la camioneta y el testimonio de Duarte
El segundo plato de la jornada llegó con Hugo Daniel Duarte, un testigo que el 30 de junio de 2024 vio con sus propios ojos cómo los peritos trabajaban sobre la camioneta de Carlos Pérez y María Victoria Caillava. Duarte contó que cubrieron el vehículo y aplicaron luminol, la misma sustancia que en las películas de detectives hace brillar la sangre en la oscuridad. Les explicaron que las señales luminosas aparecidas en el frente y los faros podían estar vinculadas a restos sensibles para la causa. Lo que se vio en esa oscuridad todavía pesa en el expediente.
“Lo que había en los teléfonos no alcanzó para acreditar que los acusados hubieran acordado un delito ni para reconstruir lo que pasó con Loan en El Naranjal.”Johanna Méndez, inspectora de la División Antisecuestros Sur
Próxima fecha
El próximo partido se juega en el Tribunal Oral de Corrientes, con nuevas declaraciones que prometen seguir aclarando qué había en cada teléfono y cada vehículo. Mientras tanto, en la tribuna, el hincha chaqueño que sigue la causa desde hace meses lo resume con la franqueza de la popular: acá vinimos a buscar la pelota y nos estamos yendo con la mitad de las respuestas. La búsqueda de Loan sigue siendo ese arco que se ve lejos y al que todos quieren llegar.
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