Lo que parecía un lingote de oro y terminó siendo un bloque para radioterapia: el giro insólito en la causa por el crimen de "Pato" García en Caleta Olivia
La Prefectura secuestró cuatro piezas hexagonales que habían sido tasadas en mil millones de pesos; su propia inscripción develó que se trataba de cerrobend, una aleación industrial usada en tratamientos médicos.
A mí me cuesta imaginar la escena. Te lo cuento como me lo imagino yo: un operativo de la Prefectura en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, abre una mochila de inodoro y aparecen cuatro piezas metálicas hexagonales, brillantes, pesadas, con toda la pinta de un lingote de oro. Los efectivos las tasan, las primeras pericias las ponen en un valor aproximado de mil millones de pesos y la noticia corre como pólvora. Pero la realidad, como tantas veces, estaba escrita en letra chica: sobre el metal se leía, con precisión casi irónica, "Cerro Bend Alloy. 158° F". Esas dos líneas alcanzaron para desinflar el operativo y para abrir un montón de interrogantes que todavía nadie termina de responder.
Qué es el cerrobend, el material que se escondía detrás del supuesto oro
Le pregunto a mi memoria de primaria y aparece la palabra "aleación", pero acá conviene ir un paso más allá. El cerrobend es una aleación de bismuto, plomo, estaño y cadmio que se funde a 158 grados Fahrenheit, exactamente la temperatura grabada en las piezas. Se fabrica en formato hexagonal justamente para servir como bloque de protección personalizada en sesiones de radioterapia: se moldea alrededor del paciente para resguardar zonas sanas del cuerpo mientras se irradia el tumor. No tiene absolutamente nada que ver con la minería aurífera ni con el mercado del oro, y su valor comercial es infinitamente menor al que se difundió en un primer momento. La explicación llegó de la mano de peritos y de publicaciones especializadas en física médica que salieron a aclarar el punto en redes sociales apenas el caso tomó estado público.
El procedimiento fue ordenado por el magistrado Marcos Pérez Soruco, en el expediente que investiga el asesinato y posterior descuartizamiento de Mario "Pato" García, un hombre de 50 años que desapareció el 7 de diciembre de 2025. Sus restos, según pudo reconstruir la investigación, fueron apareciendo en distintos puntos de la ciudad durante los primeros meses de 2026: primero las manos, después los pies, más tarde el torso y, por último, la cabeza. El Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de diez millones de pesos para quien aporte datos que permitan identificar a los autores del crimen, que sigue impune.
Cómo se llegó a la casa y qué se secuestró además de las piezas
Para mí, lo más llamativo es el camino que llevó a los investigadores hasta ese domicilio. Todo arrancó con el testimonio de un remisero que declaró haber llevado a García hasta la vivienda el día de su desaparición, según consta en el expediente. Esa declaración fue la llave que permitió el allanamiento del 9 de octubre, donde se secuestraron las cuatro piezas de cerrobend y también un contenedor plástico que quedó bajo peritaje. En un procedimiento anterior en la misma casa se había encontrado, además, un altar con ratas muertas, un dato que los investigadores anotan como parte del cuadro pero que todavía no tiene una lectura cerrada.
Te lo resumo como se lo resumo a mi vieja cada vez que me llama para que le explique una noticia: a veces la espuma del caso esconde mucho menos de lo que parece, y a veces esconde mucho más. Las piezas de cerrobend no eran el oro de un golpe millonario, pero la investigación que las sacó a la luz sigue viva, con dos hipótesis firmes sobre la mesa, con una recompensa de diez millones de pesos esperando datos y con el nombre de Mario "Pato" García todavía sin justicia.
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