Hubo al menos cuatro intentos y ninguno pudo con "Casablanca": la película que se negó a tener heredero
Warner Bros. probó con una secuela de posguerra, un remake que rechazó Truffaut, un tratamiento firmado por un guionista del film original y un intento de la familia dueña del estudio. Todos chocaron contra el mismo muro: el clásico de 1942 con Bogart y Bergman.
A veces lo más sano que puede hacer un estudio es quedarse quieto. Warner Bros. lo aprendió a fuerza de probar y fracasar: a lo largo de décadas, la Major exploró al menos cuatro proyectos para darle una secuela, un remake o una continuación a "Casablanca" y ninguno prosperó. El clásico de 1943 con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman se reveló como ese tipo de obra a la que no se le puede tocar sin que se note.
Los cuatro intentos que se cayeron uno tras otro
El primero fue casi inmediato. El estudio empezó a desarrollar una secuela llamada "Brazzaville", con guion de Frederick Stephani, que preveía recuperar a Bogart como Rick, a Claude Rains como el capitán Renault y a Sydney Greenstreet como Ferrari. La historia retomaba la conversación final entre Rick y Renault y exploraba el futuro del protagonista sin Ilsa. Se cayó solita: los responsables concluyeron que uno de sus giros centrales -revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio- contradecía la evolución del personaje en el film original.
Treinta años después, en 1973, la idea fue directamente un remake y el turno le tocó a François Truffaut. El francés dijo que no, y lo justificó con una frase que define el problema de fondo: era prácticamente imposible encontrar actores capaces de reemplazar a Bogart y Bergman, y el cariño del público estadounidense por la película volvía aún más difícil justificar una nueva versión. La negativa enfrió la iniciativa por un buen rato.
El intento más serio llegó en los ochenta
Lo más elaborado fue un tratamiento escrito por Howard Koch, uno de los guionistas del film original, para una secuela titulada "Return to Casablanca". La historia se ambientaba dos décadas después y seguía a Richard, el hijo de Rick e Ilsa, que descubría su origen y viajaba a Oriente Próximo en busca de su padre biológico. Koch pensaba en Ingrid Bergman para el papel de Ilsa ya entrada en años, pero la muerte de la actriz en 1982 obligó a cambiar el plan. Warner rechazó el tratamiento original y también una versión revisada presentada en 1989.
Años más tarde, Cass Warner, nieta de uno de los fundadores del estudio, volvió a la carga con la idea. La respuesta volvió a ser no, aunque dejaron la puerta entreabierta: reconsiderarían el proyecto si aparecía un director dispuesto a llevarlo adelante. Ahí sigue, esperando.
La resistencia de "Casablanca" a cualquier continuación no es un tema de falta de ganas sino un problema estructural: el peso del film descansa en un final que, simple y llanamente, no pide remake. Ni secuela. Ni heredero. Como intentar clonar un whisky añejo: podés hacer algo parecido, pero no va a ser lo mismo. Mi recomendación, si todavía no la viste, es bien directa: sentate una noche, conseguila en buena calidad y dejate llevar por Bogart e Ingrid. El resto es ruido de estudio.
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