Después de la quimio, la vida: Bella Ramsey se larga de campamento con un pasado menos jodido que un lunes en Houston
La nueva película de George Jaques pone a una pibe de 17 años a recomponer la cotidianeidad después de una leucemia. Un elenco de pibes que la pasaron mal, música de Este Haim y una puesta de colores que entra por los ojos.
Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero nadie te avisa que la calma es más aburrida que un shopping de Houston un martes a las tres de la tarde. Algo así le pasa a Ivy, la protagonista de Sunny Dancer, la nueva película que George Jaques rodó en plena campiña escocesa y que tiene a Bella Ramsey (sí, la de The Last of Us, ya lo sé) como cara principal. La chica tiene 17 años, lleva diez meses en remisión de una leucemia y sus viejos, con la mejor de las intenciones, la mandan a un campamento de cuatro semanas para pibes que se zurraron la enfermedad. Ella llega con cara de culo y con cero ganas de socializar, que es básicamente lo que haría cualquiera en su lugar.
La cosa empieza a moverse cuando le toca compartir habitación con Ella, el personaje de Ruby Stokes, y cuando se cruza con Jake, al que le pone cara Daniel Quinn-Toye. Entre actividades grupales, escapadas nocturnas al bosque y guitarreadas que aparecen en el momento justo, Ivy empieza a recordar que tener amigos no es un trámite de la AFIP. También aparecen los romances, los miedos a que la enfermedad vuelva y las peleas de siempre: la de querer encajar, la de pensar qué carajo vas a hacer con tu vida, la de bancarte a tus viejos.
La enfermedad como paisaje, no como decorado
Lo interesante de Sunny Dancer es que no se queda en el lugar común de la película sobre el cáncer donde todo es dramático y la gente llora mirando la ventana. Jaques, que además es embajador de Teenage Cancer Trust (una organización británica que labura con jóvenes oncológicos) y que se crío con la madre peleándole al cáncer de mama, contó que para él la enfermedad atraviesa a los personajes, pero no los define. Lo que manda acá son los vínculos: Jake se maneja con ataques de pánico, Ivy se la banquea con agresividad a flor de piel y Ralph (Earl Cave, hijo del mismísimo Nick Cave, dato que me dejó tiesa) tira humor negro como escudo. Cada uno se defiende como puede del mismo cuco, y eso se nota.
Otro punto que vale la pena destacar: en el rodaje hubo pibes que pasaron por la enfermedad y terapeutas disponibles para el elenco, por si las moscas. Eso le da a la peli un tono que no se compra con un guion ingenioso. Se nota que el director sabe de qué habla y, sobre todo, que le importa un carajo la solemnidad.
Una estética que abraza
A nivel visual, la peli se luce. Colores cálidos, una banda de sonido que mezcla a Este Haim y Zachary Dawes con Scissor Sisters y Goldfrapp, y una cantidad de fiestas y bailes que hacen que el campamento parezca más un after en la ribera que una colonia tradicional. Todo eso ayuda a que la historia no se vuelva un culebrón y a que las partes más pesadas (los ataques de pánico, las discusiones, los silencios incómodos) entren con más aire.
- Sunny Dancer es la segunda peli de George Jaques como director, después de sueltecitos en cortometraje y series británicas.
- Bella Ramsey interpreta a Ivy, de 17 años, en remisión de una leucemia.
- Elenco: Ruby Stokes, Daniel Quinn-Toye y Earl Cave (sí, hijo de Nick).
- Rodada en Escocia, con banda de sonido de Este Haim, Zachary Dawes, Scissor Sisters y Goldfrapp.
- El director es embajador de Teenage Cancer Trust y se crió con su madre peleándola contra el cáncer de mama.
Si te copan las pelis que mezclan pibes rotos que se reconstruyen, fiestas en bosques europeos y esa cosa de “la vida sigue aunque te duela”, Sunny Dancer es para vos. Y si no te copa, al menos te queda la data de que Bella Ramsey sigue eligiendo proyectos con más garra que la mayoría de las celebrities de su edad. Algo es algo.
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