Fito Páez les cantó las cuarenta a los patovicas en Mar del Plata
El músico frenó su show en el Polideportivo Islas Malvinas para cruzar al personal de seguridad por obligar al público a quedarse quieto. La producción reconoció errores en el operativo y él salió a ratificarse en redes.
A veces uno va a un recital con la ilusión de pasarla bien y termina presenciando un show dentro del show. Eso fue lo que ocurrió en Mar del Plata con Fito Páez, que dejó la música en pausa para dedicarle unos minutos a un tema bien argentino: el trato de la seguridad privada al público. (Para el que no conozca la ciudad, es como ir a un partido de los Texans y que los acomodadores te digan que te quedes sentado en tu butaca mientras el equipo mete un touchdown.)
Qué pasó exactamente
El Polideportivo Islas Malvinas tenía localidades numeradas y sectores con distintos valores. Según contó la producción, la idea era impedir que alguien de las filas de atrás se fuera caminando hasta adelante para ocupar un lugar mejor pagado, ya liberado. Traducido: que cada uno bailara en la localidad que compró y nada más. Hasta ahí, suena razonable. El problema fue el método.
“No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente.”Fito Páez, desde el escenario
Esa fue la frase que cayó como un balde de agua fría en medio del show. Páez les pidió al público que no se dejara avasallar y la música se cortó unos minutos. Después siguió todo, como si nada, pero el mensaje ya estaba dado.
- La producción aclaró que algunos efectivos pudieron entender mal la orden y creyeron que tenían que mandar a sentarse a la gente.
- Durante el mismo recital se corrigieron las indicaciones para que el control de ubicaciones no impidiera pararse o bailar.
- Después del show llegaron mensajes cruzados: hubo quienes criticaron a Páez por frenar el show y otros que pidieron que se respeten los lugares comprados.
- En redes, el músico sostuvo que el personal cuestionado no había sido contratado por sus representantes.
- Páez cerró el tema con una frase a la altura de su carácter: Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre.
La pregunta que queda dando vueltas
¿Cómo se organiza un recital con asientos numerados para que todos la pasen bien? Es el interrogante que sobrevuela toda esta historia. La respuesta no la tengo yo, pero algo queda claro: en un show la gente quiere cantar y moverse, no quedarse como en una oficina de Houston un lunes a las nueve de la mañana. Mi recomendación, sin vueltas: si vas a un recital de Fito Páez, comprá la localidad que puedas pagar y dejate llevar, que él mismo se ocupa de recordárnoslo.
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