Espíndola les pintó la cara al reloj y a Perú: Argentina va por el oro ante Paraguay
Un remate del volante de River a un minuto del final selló el 1-0 en Rosario y depositó al Sub 21 de Placente en la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, donde el viernes lo espera el mismo Paraguay que lo goleó en el debut.
A los 89, cuando la gente ya se acordaba del colectivo, Santiago Espíndola agarró la pelota como quien se quita la modorra y la metió junto a un palo. Partido liquidado. La Argentina le ganó 1-0 a Perú en el estadio de Newell's Old Boys y se metió en la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la de verdad, la que entrega el oro.
Me lo cuenta Néstor, de la tribuna norte, con la voz rota de tanto cantar: "Lo sufrimos, como nos gusta sufrir. Pero este pibe tiene unas pelotas...".
Cómo se cocinó el 1-0
El equipo de Diego Placente volvió a resolver un cruce en la recta final, como ante Uruguay (gol de Domínguez Ávila a 15 del cierre) y contra Venezuela (empate de Ramiro Tulián en el minuto 94). Esta vez fue Espíndola el que mandó la pelota a la red después de un rebote que quedó picando tras un saque lateral en campo peruano. Disparó desde fuera del área y la puso donde el arquero no llega ni con escalera.
Hasta ahí, la historia era la misma de los otros partidos: Argentina generaba, llegaba, perdonaba. Joaquín Domínguez Ávila se comió varios mano a mano que en otra jornada hubieran sido gol, y el trámite se hacía interminable, de esos que terminan 0-0 y te dejan una semana rumiando.
El equipo y el cambio que movió la pizarra
- Salió con un 5-2-3: cinco atrás, Espíndola y Carrizo en el medio, Thiago Pérez y Matías Salas por las bandas, más Subiabre, Domínguez Ávila y Tulián arriba.
- A los 20 del segundo tiempo entró Uriel Ojeda por Carrizo y el esquema quedó casi 5-3-2, con Espíndola como único mediocampista central.
- Antes del gol ya se notaba que Perú esperaba cada vez más cerca de su área y la Argentina iba a tener una más. Y la tuvo.
Espíndola tiene 18 años, nació en Rojas y se crió en el Club Argentino de su pueblo, donde jugaba de enganche clásico, el 10 de toda la vida. A los 13 cruzó la geografía y se probó en River, donde lo corrieron unos metros hacia atrás y hoy se mueve como volante central en la Reserva. En este torneo arrancó entrando desde el banco en el debut y después no se bajó más: cuatro partidos, 290 minutos en siete días, el cuerpo pide tregua.
"Uno va sintiendo el cansancio, pero el grupo lo empuja a seguir. Estoy feliz por el gol", dijo el chico, todavía con la camiseta transpirada. Y sí: convertir en una semifinal no le pasa a cualquiera.
Lo que viene: el cruce con el verdugo
El viernes a las 15, otra final. Del otro lado espera Paraguay, que viene de ganarle 1-0 a Chile y arrastra un dato que duele: fue el único equipo que le ganó a Argentina en el torneo, 2-1, en la primera fecha. La revancha está servida. Si el fútbol argentino tiene algo de memoria, hoy le devolvemos la visita con creces, aunque sea en la cancha, no en la frontera.
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