En Bahía Blanca, un caso de VIH que terminó en preventiva: el insumo de siempre, el resultado de siempre
La Justicia bahiense dictó prisión preventiva contra un hombre de 35 años acusado de haberle ocultado a su pareja que vivía con VIH y de transmitirle el virus durante la búsqueda de un embarazo. La mujer lo supo al hacerse los análisis de rutina, embarazada de mellizos. La defensa insistió en que falta la prueba científica que confirme la transmisión. La medida no es una condena.
Otra vez sopa, dirían en la cocina de cualquier redacción: la Justicia de Bahía Blanca dictó prisión preventiva contra un hombre de 35 años acusado de propagación de enfermedad peligrosa y contagiosa, en concurso ideal con lesiones graves. Lo decidió la jueza Marisa Gabriela Promé, del Juzgado de Garantías número 4, a pedido de la fiscal Marina Lara, titular de la UFI número 7.
Qué dijo la Justicia y con qué se quedó
La magistrada entendió que lo juntado en el expediente alcanzaba para una medida cautelar. Para sostener el peligro de fuga, se apoyó básicamente en que una eventual condena sería de cumplimiento efectivo. Los antecedentes penales del acusado, ojo, no pesan: no tiene. Aun así, la preventiva se plantó.
- Un análisis de la denunciante de junio de 2019, que dio negativo.
- Un análisis de la misma mujer de mayo de 2021, ya positivo, hecho en pleno embarazo de mellizos.
- Registros del diagnóstico del hombre, que conocía su condición desde 2016 y había firmado un consentimiento para tratarse.
- El testimonio de una infectóloga que lo atendió en 2018: dijo que había cortado la medicación y que en 2021 volvió a la consulta sin estar bajo tratamiento, ya con la pareja embarazada.
Lo que la defensa no se dejó comer
Los abogados del acusado objetaron lo de siempre en estos expedientes: que no existe una prueba científica que determine quién le transmitió el virus a quién. Para cerrar ese punto pidieron un estudio filogenético, que compara los virus para ver si vienen del mismo árbol genealógico. Mientras esa pericia no esté, discutir la cadena de transmisión es como discutir si llovió mirando el piso del patio: cada uno ve lo que quiere.
El acusado negó todo en una carta. Aseguró que sus estudios lo describían como "indetectable e intransmisible". La denunciante, en tanto, contó que habían acordado buscar un embarazo y que no sabía nada del diagnóstico de su pareja. Cuando se enteró, arrancó el seguimiento médico y tomó medicación durante la gestación. Los mellizos fueron tratados y controlados después del parto: al año y medio el análisis les dio no reactivo y no adquirieron el virus. Un alivio con forma de suspenso, porque hasta acá el expediente no lo cuenta.
Lo que falta en la foto
En la causa también declaró otra mujer que mantuvo una relación con el acusado entre junio de 2023 y febrero de 2024. Sus análisis... y ahí se corta el material que me llegó. Lo que sí queda claro es algo que vale la pena repetir, aunque suene a perogrullada: una prisión preventiva no es una condena, es una decisión provisoria mientras se investiga. Tampoco se extendió a ese segundo episodio.
Mi recomendación, como siempre, sin vueltas: leer esta noticia sin perder de vista dos cosas. Una, que en estos casos la palabra "preventiva" se usa como si fuera liviana y no es cualquier cosa: es una persona encerrada esperando un juicio. Dos, que el nudo del asunto no termina acá: si el estudio filogenético aparece y dice lo que la defensa insinúa, el escenario puede cambiar mucho. Mientras tanto, lo que hay es una denuncia, unos análisis con fechas y una decisión judicial que, por ahora, le cree más a la acusación que a la defensa. Nada más y nada menos.
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