El Pirata volvió a navegar por el Kempes: Belgrano se quedó con el clásico y dejó a Talleres con las manos vacías
Hernández entró desde el banco y facturó en el momento justo. El local se topó con Vicentini, los palos y su propia ineficacia.
Arrancamos por la jugada clave, como manda la tribuna. A los 41 del primer tiempo, Talleres se había ido con todo al ataque y terminó regalándole la pelota a Belgrano. El Pirata salió rápido por la izquierda, tiró el centro al área, nadie la pudo empujar y Ramiro Hernández, que había entrado hacía poco, la recogió dentro del área y la mandó a guardar. Uno a cero, partido cerrado, clásico sentenciado.
Los cambios que movieron la pizarra
Ricardo Zielinski, DT de Belgrano, leyó bien el partido. Además del ingreso del autor del gol por Francisco González Metilli, metió a Nicolás Fernández por Lucas Passerini y después refrescó el medio con Benítez, Longo y Velázquez. Cinco variantes que le cambiaron la cara al equipo en el momento justo. Para los que siguen el fútbol americano, fue como cuando el entrenador decide ir por el pase en cuarta y corto en lugar de jugársela con un envío largo: la decisión táctica valió más que la individualidad.
Y ojo con Manuel Vicentini. El arquero de Belgrano fue figura sin atajadas estrambóticas, pero con dos manos claves. Sacó al córner un cabezazo de Valentín Depietri que tenía destino de red, y después le sacó un tiro libre a Giovani Baroni, un pibe de 17 años que acababa de entrar y casi se queda con el gol del año. La pelota se topó con el travesaño. Fue el momento de mayor zozobra para el Pirata.
Talleres, el clásico y los palos
Lo de Talleres fue un compendio de oportunidades desperdiciadas. Rick la rompió contra un poste con un zurdazo de esos que te hacen levantar del asiento. Diego Valoyes, de cabeza, encontró el arco vacío después de que Vicentini saliera mal, pero la mandó afuera. El equipo de Omar De Felippe generó, llegó, pateó, pero no pudo meterla. En términos de fútbol nuestro, fue como un equipo que juega los noventa minutos en campo rival y termina empatando porque el nueve no tiene el arco entre ceja y ceja.
Belgrano también tuvo lo suyo antes de abrir el marcador. Lucas Zelarayán cabeceó por arriba del travesaño tras un córner, Passerini desperdició un avance que terminó en remate alto, y hasta un error de Román Riquelme, defensor de Talleres, dejó la pelota servida para que Passerini habilitara a Rigoni, pero Ezequiel Unsain llegó a tiempo. Después del gol, el propio Zelarayán tuvo el segundo: remató de derecha desde el borde del área, la pelota besó el palo y se fue por delante del arco. Por centímetros no se estiró la diferencia.
“Yo soy de Talleres desde la cuna, pero hoy el arco se le cerró. Pegó en el palo, en el travesaño, en el arquero, en la mala suerte. A veces el fútbol te da la espalda y no hay nada que hacer.”Carlos, socio de Talleres en la tribuna
Lo concreto: Belgrano se lleva tres puntos vitales del estadio que le es ajeno por el interzonal del Clausura, Talleres se queda masticando bronca por no poder capitalizar el dominio territorial y la próxima fecha lo espera a cada uno con realidades muy distintas. El Pirata buscará seguir de racha; la T, reaccionar antes de que el torneo se le escape de las manos.
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