El masaje facial puede bajar la hinchazón por unas horas, pero no cambia el sistema linfático
Los rodillos y las piedras de gua sha producen efectos transitorios sobre la apariencia. En el linfedema, una afección diferente, existe un tratamiento supervisado que combina varias técnicas.
Millones de personas incorporaron a sus rutinas de bienestar rodillos faciales y otras herramientas que se promocionan para reducir la hinchazón y estimular el sistema linfático. Sin embargo, aunque el masaje puede modificar de manera pasajera la apariencia de la piel, ningún estudio controlado demostró que mejore de forma duradera la función linfática en personas sanas.
El sistema linfático es una red de vasos y ganglios que conduce la linfa desde los tejidos hacia la sangre, contribuye al equilibrio de líquidos y participa en la respuesta inmunitaria. En quienes no presentan patologías, funciona de manera continua y autónoma. La eliminación de desechos metabólicos depende principalmente del hígado y los riñones, no de masajes periódicos.
Un cambio visible, pero pasajero
Al deslizar una piedra de gua sha o un rodillo sobre la piel, la presión puede mover líquido de una zona a otra y aumentar de manera transitoria el flujo sanguíneo local. El rostro puede verse menos hinchado o con un contorno más definido durante algunos minutos o unas pocas horas.
Ese efecto no significa que se haya reducido la grasa ni que exista una remodelación corporal permanente. Las promesas asociadas a otros accesorios, como los cepillos en seco y las pistolas de masaje, también circulan junto con la idea de que es necesario activar el sistema linfático para eliminar toxinas.
Qué ocurre cuando hay linfedema
El linfedema es una hinchazón persistente causada por la acumulación de linfa en los tejidos, debido a un daño o una obstrucción del sistema linfático; aparece con frecuencia después de cirugías oncológicas o radioterapia. Su abordaje estándar es la terapia descongestiva completa, que reúne drenaje linfático manual a cargo de terapeutas certificados, vendajes de compresión, ejercicios específicos y cuidado de la piel.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos y la Clínica Mayo describen ese esquema como el tratamiento indicado. Según profesionales de la clínica, cuando lo aplican terapeutas capacitados puede reducir entre un 50 y un 70 por ciento el volumen del miembro afectado. Aun así, la evidencia clínica no es concluyente: una revisión sistemática examinó 17 estudios con 869 pacientes que tenían linfedema asociado al cáncer de mama.
Patricia Villalobos, Salud y medicina.
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