El lunes 28 de septiembre se avecina con supermercados y shoppings potencialmente a oscuras en todo el país
El traslado del Día del Empleado de Comercio coincide con el inicio de una semana corta y podría dejar a los consumidores sin la posibilidad de recorrer las góndolas habituales. Quienes deban abrir la persiana deberán pagar el día al doble.
El próximo lunes 28 de septiembre se perfila como una jornada atípica para el comercio minorista argentino: supermercados, shoppings y una porción significativa del resto de los establecimientos podrían mantener sus puertas cerradas por la celebración del Día del Empleado de Comercio, una fecha que este año fue trasladada del sábado 26 al lunes siguiente por acuerdo entre el gremio y las cámaras empresarias del sector.
Vamos a los números
La jornada alcanza a buena parte de los aproximadamente 1.200.000 empleados formales que, según estimaciones del sector, se desempeñan en la actividad comercial en la Argentina. Se trata de un universo laboral que mueve cerca del 10 por ciento del empleo registrado del país y que, como ocurre en cada feriado puente, redefine la dinámica de consumo en las principales ciudades del Área Metropolitana y del interior.
La decisión de correr la fecha al lunes fue oficializada por la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) y las entidades empresarias en una circular emitida el 7 de septiembre. La elección del 26 de septiembre como día de descanso no es caprichosa: en esa jornada de 1934 se dictó la ley 11.729, que reguló las relaciones laborales en la actividad comercial y dio origen a derechos como las licencias por enfermedad o accidente y la indemnización por despido. La jornada se rige por la ley 26.541, sancionada el 10 de diciembre de 2009.
Qué pasa con los sueldos
- Los comercios que decidan abrir y convoquen a su personal deberán abonar el día trabajado al doble, según lo establecido por la Ley de Contrato de Trabajo.
- El descanso tiene los mismos efectos legales que un feriado nacional para los empleados del sector, lo que refuerza la obligatoriedad del pago doble en caso de que se requiera presencia.
- La adhesión al cierre varía según la cadena o el local, por lo que no existe una respuesta única sobre la apertura en cada zona.
En la práctica, las grandes cadenas de supermercados y la mayoría de los centros comerciales anticiparon que no atenderán al público durante la jornada, aunque siempre quedará a criterio de cada establecimiento la decisión final. Esto significa que un consumidor que planee hacer una compra de reposición el lunes podría encontrarse con la persiana baja, una situación que ya es habitual en fechas como el Día del Trabajador de Comercio y que suele alterar la planificación hogareña de la semana.
El cierre, sin embargo, no es una imposición del gremio sino un acuerdo paritario con las cámaras empresarias. Cada comerciante puede optar por mantener su local abierto, siempre que pague el doble a quienes concurran y respete los acuerdos internos con sus empleados. En un contexto de actividad económica que muestra señales dispares en el sector minorista argentino, la decisión abre un dilema: abrir con costos laborales más altos y aprovechar la demanda, o cerrar y sumarse al descanso del sector.
La pregunta que deja picando la jornada es directa y obliga a repensar la logística familiar: con supermercados y shoppings potencialmente cerrados en todo el país, ¿conviene adelantar las compras del fin de semana o esperar al martes, asumiendo el riesgo de toparse con las góndolas vacías del inicio de semana?
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