Saltar al contenido
Houston Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.550,00 +0,65%Dólar MEP $1.539,40 -0,23%Riesgo país 597 pb +1,36%
MIÉ, 14 OCT 2026
Turismo

El bodegón porteño que vende mil milanesas por mes y resiste en una esquina centenaria de Villa Devoto

Fundado en 1908 como cervecería con cancha de bochas, el Bar Alemán mantiene su pista de canto rodado, sus palmeras centenarios y mozos con cuatro décadas en el salón, mientras una nueva clientela llegada de las redes sociales reordenó la cocina y la ejecución de su plato emblema.

PV
Patricia VillalobosSalud y medicina · · lectura 3 min
El bodegón porteño que vende mil milanesas por mes y resiste en una esquina centenaria de Villa Devoto

De cervecería con bochas a referencia del barrio

En la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, en Villa Devoto, funciona desde 1908 un local que primero fue cervecería con glorieta y cancha de bochas, donde los barriles se enfriaban con hielo a través de una serpentina de 120 metros tendida en el sótano. Las palmeras que hoy identifican el comercio desde la vereda eran en ese entonces brotes que no superaban el metro de altura. El menú original combinaba salchichas, chorizo alemán, ahumados, costillas de cerdo y chucrut, una propuesta típicamente germana que con el correr de las décadas fue incorporando platos hasta llegar a la actualidad, cuando la milanesa napolitana concentra la atención de la mayoría de las mesas.

Según reconstruye la historia del establecimiento, la etapa contemporánea arrancó en diciembre de 1983, cuando Carlos y Manolo tomaron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía en mayo del año siguiente. El primer fin de semana sirvieron 700 cubiertos, empezaron con siete mozos y terminaron la semana con catorce. En diciembre de 1984 el propietario original les renovó el contrato y dos años más tarde les vendió la propiedad; la deuda se canceló con un alquiler proporcional, sin hipoteca de por medio. En los años ochenta y buena parte de los noventa, diciembre podía cerrar con 21.000 cubiertos atendidos en el salón, una cifra que el local ya no repite, aunque un sábado a la noche todavía convoca entre 350 y 400 personas, ocasiones en las que los dueños descorchan champán para celebrarlo.

La milanesa como emblema y las redes como nuevo motor

De acuerdo con el relato de la casa, la milanesa napolitana se convirtió en el plato que define la propuesta y los mozos la recomiendan pedir para tres, aunque en la práctica suele alcanzar para cuatro comensales y dejar excedente para llevar. El local despacha alrededor de mil milanesas por mes. La cocina, que originalmente ocupaba unos 30 metros cuadrados, fue ampliada a 80, y la instalación de aire acondicionado terminó de transformar un negocio que hasta entonces funcionaba de manera casi estacional en un restaurante de todo el año.

El local conserva detalles pedidos por la clientela, como los boxes de ligustrina y el piso de canto rodado que varias generaciones recuerdan desde la infancia. A esa base estable se le sumó en los últimos años un público más joven que llega atraído por las fotos que circulan en redes sociales, una vidriera inesperada para un bodegón histórico. Cuando una preparación se viraliza, ocho de cada diez mesas la piden, lo que obligó a ajustar la ejecución de la milanesa napolitana, que hoy sale con una formulación más precisa que en los primeros tiempos de la nueva gestión.

  • Origen: cervecería abierta en 1908 en la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, en Villa Devoto.
  • Plato emblema: milanesa napolitana para compartir; el local vende cerca de mil unidades por mes.
  • Hitos recientes: traspaso en diciembre de 1983, renovación del contrato en 1984 y venta del inmueble dos años después.
  • Actualidad: unos 350 a 400 cubiertos un sábado a la noche y un salón atendido por mozos con cuatro décadas de antigüedad.
  • Patrimonio conservado: palmeras centenarios, piso de canto rodado y boxes de ligustrina.
PV
Patricia VillalobosSalud y medicina

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo