Houston Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.540,00 -0,32%Dólar MEP $1.533,10 +0,18%Riesgo país 491 pb -0,61%
JUE, 10 SEPT 2026
Entretenimiento

Eddie Horniman vuelve con las manos más sucias y el traje más caro: arranca la segunda temporada de The Gentlemen

Guy Ritchie empuja a su duque favorito hacia el barro europeo, le suma mafia italiana y le quita la red de contención. El resultado es una entrega más oscura, más ambiciosa y bastante menos divertida que la primera.

ME
Mariana EcheverríaCultura y espectáculos · 10 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Volvió The Gentlemen y, como era de esperar, lo hizo sin pedir permiso y dejando algún que otro cadáver en el camino. La segunda temporada de la serie de Netflix recupera a Eddie Horniman (Theo James), pero aviso: el muchacho que conocimos hace un año ya no está. Ahora es un tipo con título nobiliario, negocio de cannabis y una cantidad de problemas que harían palidecer a cualquier magnate texano con mala suerte.

La entrega arranca con un flashback que retrocede tres meses respecto de la escena del cierre anterior: Eddie, ensangrentado, arrastrándose por un campo embarrado. Ese punto de llegada es el punto de partida narrativo. A partir de ahí, la serie reconstruye cómo un aristócrata accidental terminó convertido en jefe criminal, y por qué su vida empezó a desmoronarse.

Del salón de té al tablero europeo

El Eddie que reaparece está decidido a expandir el imperio Glass más allá del Reino Unido. Quiere recuperar tierras alrededor de la finca familiar, cruzar la frontera y meterse de lleno en el cannabis legal. Para eso necesita hacer política, aceitar alianzas y, sobre todo, sacarse de encima la tutela del patriarca Bobby Glass, más interesado en su despertar espiritual que en modernizar el negocio.

Acá está, para mí, lo más interesante de la temporada: la relación entre Eddie y Susie Glass. Ella empuja, él ejecuta, pero los dos chocan con un Bobby que funciona como ancla moral del relato. Es como si Ritchie nos dijera que el poder se gana en el momento exacto en que dejás que otro decida por vos, y que el verdadero lujo inglés no es la finca, sino no tener que pedirle permiso a nadie.

  • Theo James vuelve como Eddie Horniman, el Duque de Halstead, en un papel mucho más oscuro que en la primera entrega.
  • Sergio Castellitto se suma como Marco Moretti, un mafioso italiano que trae consigo una cuota de imprevisibilidad europea.
  • Michele Morrone interpreta a Cico Maldini, colaborador de Moretti y pieza clave en los nuevos movimientos criminales.
  • Guy Ritchie mantiene su sello: violencia estilizada, humor negro y un cuidado visual que sigue siendo marca registrada.

La mafia italiana no es un decorado: es el motor de la nueva temporada. Marco Moretti y Cico Maldini llegan para tensionar a Eddie, sacarlo de su zona de confort y recordarle que en este juego no hay modales que valgan. Ritchie los usa para estirar el conflicto y meterle al protagonista rivales que no se manejan con la misma lógica caballeresca de la nobleza británica.

En lo narrativo, la serie se corre del tono casi de comedia criminal de la primera entrega y se acerca al drama de poder. Eddie empieza a entender que su buena educación puede leerse como debilidad, y que cada nueva conquista lo aleja un poco más del tipo que era al principio. Es una transformación conocida, casi clásica del género: cuanto más control acumula el protagonista, más imposible parece la salida.

Mi recomendación, sin vueltas: si te enganchaste con la primera temporada por el humor british y las secuencias de acción con sello Ritchie, esta entrega te va a gustar pero te va a exigir más paciencia. Es más oscura, más ambiciosa y bastante menos divertida. Ideal para maratonear un domingo a la noche, con la misma cara larga que pondría cualquier vecino de River Oaks al descubrir que su country club también tiene deudas imposibles.

ME
Mariana EcheverríaCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo