Djokovic rompió la pausa, se sacó de encima a Borges y ya mira a octavos en Beijing
Después de 85 días sin ganar en el circuito, el serbio venció al portugués por 6-3 y 7-6 (2) y ahora se cruzará con el chino Bu Yunchaokete, que dejó en el camino a Cerúndolo. Volvió a pedir atención médica en el segundo set, pero aclaró que está bien.
Lo de Novak Djokovic es de otro planeta, ¿eh? Tipo que no juega un partido oficial desde hace 85 días y sale a la cancha como si fuera el primer día de la pretemporada: a comerse a todos. En Beijing, el serbio se sacó de encima al portugués Nuno Borges por 6-3 y 7-6 (2), en una hora y 52 minutos, para meterse en los octavos de final del ATP 500. Si la pausa fue larga, la mano no se oxida.
La jornada arrancó con Djokovic mandando desde el fondo de la cancha, como un cinco central que lee el partido antes de que arranque. Arriesgó poco, administró el reloj y, sobre todo, hizo funcionar el saque: metió ocho aces y ganó el 88% de los puntos con el primer servicio. Para dimensionarlo, fue como un arquero que en cada centro al área la manda al corner y la deja dormir tranquilo en la barrera.
La pausa que encendió las alarmas
En el segundo set, cuando el partido se le empezó a complicar y Borges encontró profundidad con la derecha, el serbio pidió atención médica. La imagen recorrió rápido las tribunas chinas y los teléfonos de los hinchas. Pero después del encuentro, Djokovic se encargó de llevar tranquilidad: dijo estar en buenas condiciones físicas y que la exigencia del calendario pasa factura, aunque no lo frena.
“No puedo conformarme con las primeras rondas de un torneo y estar contento con eso. Siempre aspiro a las últimas rondas de cualquier torneo en el que juego.”Novak Djokovic
Beijing, su lugar en el mundo
El serbio volvió a este torneo después de once años. Y no lo hizo de manera discreta: con la victoria extendió a 30 partidos su invicto en la capital china, donde ya es seis veces campeón. El propio Djokovic contó que eligió correr Beijing por encima del Masters 1000 de Shanghai y que se encontró con un complejo renovado y un público que lo recibió como en casa. Algo así como un jugador que vuelve a la cancha donde se hizo famoso y la gente lo ovaciona de pie apenas asoma por el túnel.
Mientras tanto, del otro lado del cuadro se confirmó su próximo rival: el chino Bu Yunchaokete, que dejó por el camino al argentino Juan Manuel Cerúndolo. Será un cruce con mucho peso local y la chance para Djokovic de meterse en cuartos. El partido se viene y pinta entretenido: uno con historia eterna y un pibe que juega en su casa y quiere dar el batacazo.
Carlos, el hincha de la tribuna, me escribió desde el lobby del hotel para decirme lo de siempre: que estos tipos no se jubilan nunca. Tiene razón. Cada vez que uno cree que Novak afloja, el serbio aparece con un par de aces y un quiebre para recordarte por qué lleva más de dos décadas en la elite. El próximo objetivo: pasar a cuartos y, de a uno, ir armando el camino hacia el título número siete en Beijing.
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