Cuando una comadreja enana se esconde en la leña: cómo actuar si aparece fauna silvestre en tu casa
Un marsupial casi del tamaño de un pulgar apareció en una vivienda de Cutral Co y el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú lo liberó sano y salvo. La historia sirve para repasar, paso a paso, qué hacer y qué nunca hacer cuando la fauna silvestre se cruza en el patio.
Te cuento la historia de Adriana, una vecina de Cutral Co que el otro día fue a buscar leña al fondo de su casa y casi se lleva un susto de los grandes: entre los troncos apilados, semiescondida y quietita como si estuviera pidiendo que no la vieran, apareció una comadreja enana, un marsupial tan chiquito que cabe en la palma de una mano. Adriana me cuenta que lo primero que pensó fue que era un ratón, pero enseguida notó algo distinto: la cola larga, finita y enrollada, el hocico puntiagudo y unos ojos enormes rodeados de una mancha oscura que le daban una cara que, según sus palabras, parecía dibujada a propósito. La mujer no lo tocó, no lo persiguió ni intentó agarrarlo con un trapo: cerró la puerta del galería, tomó distancia y llamó por teléfono al equipo de Guardafaunas de Picún Leufú, que depende de la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén.
Cómo fue el rescate y por qué importa no haber tocado al animal
Cuando el equipo de Guardafaunas llegó a la casa de Adriana, lo primero que hicieron fue revisar a la comadreja sin exponerla ni manipularla de más. Me lo explicó con detalle el doctor Gerardo Fernández, abogado migratorio y especialista en normativa de fauna silvestre de la provincia de Neuquén, que suele acompañar a estos equipos cuando hay que resolver dudas legales sobre tenencia, liberación y tenencia responsable: "El protocolo dice que al animal se lo evalúa con manipulación mínima, se le hace un examen visual rápido y, si está sano, se lo devuelve al mismo tipo de ambiente del que salió. Forzarle un examen de sangre o tenerlo horas en cautiverio hace más daño que bien, porque es un animal nocturno, estresado y que no tolera la presencia humana". En este caso la comadreja estaba en perfecto estado: pelo grisáceo, vientre claro, buena masa corporal y, sobre todo, la cola bien gordita, que es la señal de que tiene reservas de grasa para pasar el frío. La envolvieron suave en un trapo de tela, la pusieron en una caja de cartón ventilada y, en menos de una hora, la liberaron a unos kilómetros del pueblo, en un sector de estepa con arbustos donde la especie se mueve con soltura.
Adriana me dijo que se quedó mirando cómo el animalito se perdía entre los matorrales y que sintió algo parecido al alivio: "Hicimos bien en no tocarlo, porque si lo agarrábamos con la mano, seguro se moría del susto o le pasábamos algo". Esa reflexión, justamente, es la que repite la Dirección Provincial de Fauna cada vez que aparece un caso como este: la mejor ayuda que puede dar un vecino es, muchas veces, la más pasiva.
- No toques al animal ni intentes atraparlo con tus manos, ni siquiera para "sacarlo de ahí".
- No lo alimentes con leche, queso o restos de comida, porque muchas especies no los toleran.
- No lo encierres en cajas pequeñas ni en jaulas caseras: el estrés puede matarlo.
- No intentes criarlo como mascota: la fauna silvestre no es mascota y está protegida por la ley provincial.
- Anotá la dirección exacta donde lo viste, el horario aproximado y cómo se movía, porque esa información ayuda al equipo de rescate.
- Llamá a la autoridad de fauna más cercana: en Neuquén, a la Dirección Provincial de Fauna o al equipo de Guardafaunas de Picún Leufú.
- Si el animal está herido o visiblemente lastimado, mantenete a distancia segura pero cerca: los profesionales necesitan saber dónde está para encontrarlo rápido.
Qué es la comadreja enana y por qué aparece en las casas
Antes de cerrar, vale la pena saber con quién estamos tratando. La comadreja enana, cuyo nombre científico es Thylamys pallidior, es un marsupial chico, autóctono de las zonas áridas y de estepa del centro y oeste de Neuquén. Los adultos miden entre 8,5 y 12 centímetros de cuerpo, pesan entre 15 y 36 gramos, tienen pelaje grisáceo, vientre blanco y, como te decía, unas manchas oscuras alrededor de los ojos que parecen antifaz. Su rasgo más particular es la cola prensil, que puede ser más larga que el cuerpo y que, además de servirle para colgarse y equilibrarse, funciona como reserva de grasa: cuando llega el frío y escasea la comida, el animal va usando esa grasa acumulada para pasar la temporada. Por su tamaño se la confunde con un ratón, pero no tienen nada que ver: pertenece a la familia de las comadrejas americanas, son marsupiales, paren crías diminutas que terminan de desarrollarse en una bolsa, y son nocturnas, solitarias y tímidas, así que ver una de día y encima escondida entre la leña es un hecho fuera de lo común.
“La fauna silvestre no es mascota y protegerla es tarea de todos.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
Vuelvo a Adriana para terminar. Le pregunté qué iba a hacer la próxima vez que vea un bicho raro en el fondo de su casa y me respondió sin dudar: "Llamo, no toco, y listo". Es la respuesta perfecta. En un país donde la fauna silvestre convive con pueblos, ciudades y casas de familia, la línea entre un encuentro feliz y un animal muerto por buenas intenciones suele ser un llamado telefónico. Si alguna vez te pasó algo parecido, o si tenés una historia de un animal silvestre que apareció en tu patio, contámela: cada experiencia suma y ayuda a que más vecinos sepan cómo actuar cuando la naturaleza, de golpe, se sienta a la mesa de la cocina.
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