Construir el propio techo: cuántos salarios caben hoy en un metro cuadrado de obra
Con un sueldo promedio cercano al millón seiscientos mil pesos y un metro cuadrado de construcción valuado en más de dos millones doscientos mil, la relación entre ingresos y costo de obra tocó en junio su punto más bajo en cinco años, según Apymeco.
El precio internacional del barril de petróleo de referencia para la Argentina se mantiene como variable de contexto para cualquier análisis de costos en pesos, dado que la cotización del crudo condiciona la dinámica cambiaria y, con ella, los valores de los insumos importados que pesan en la construcción. En ese marco, el indicador que combina salario y metro cuadrado volvió a mostrar en junio una foto elocuente: el acceso a la vivienda propia sigue siendo una cuenta pendiente para la mayoría de los trabajadores en relación de dependencia.
Construir un metro cuadrado cuesta hoy 1,41 veces el salario neto mensual de un asalariado registrado. La cifra surge de cruzar la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables, conocida por la sigla RIPTE, con el valor de la construcción que publica cada mes la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, identificada como Apymeco.
Los números de junio
En junio, el RIPTE en su versión bruta se ubicó en 1.915.878 pesos y el neto, es decir, lo que efectivamente percibe el trabajador una vez descontados los aportes y contribuciones, alcanzó 1.590.179 pesos. En paralelo, el metro cuadrado relevado por Apymeco trepó a 2.254.981 pesos; pasado a dólar, equivale a 1.503,32. Para cubrir ese costo sin destinar un peso a otro gasto, un asalariado debería resignar la totalidad de su sueldo y agregar, encima, el 41 por ciento adicional.
Una tendencia que se revierte, pero no alcanza
La historia reciente de esa relación ayuda a dimensionar la foto actual. En junio de 2021, con un salario neto de 70.146 pesos y un metro cuadrado a 109.693 pesos, hacían falta 1,56 sueldos. Entre ese año y noviembre de 2023 la brecha se ensanchó hasta 1,99 sueldos, impulsada porque el costo de la construcción creció más rápido que los ingresos formales. Desde entonces la curva se dio vuelta: los salarios le ganaron terreno al valor de obra y el indicador retrocedió cerca del 29 por ciento, hasta el 1,41 actual.
En términos concretos, la mejora existe, aunque no resuelve la ecuación por sí sola. Para alcanzar el metro cuadrado propio, los hogares argentinos suelen recurrir al crédito hipotecario UVA, que es aquel préstamo cuyo capital se ajusta por la Unidad de Valor Adquisitivo, un índice atado a la inflación. De acuerdo con una simulación que difundió el Ministerio de Economía, un préstamo de 120.920.000 pesos bajo esa modalidad, con una tasa UVA más 7 por ciento y un plazo de 25 años, arrancaría con una cuota inicial cercana a 865.098 pesos, equivalente a poco más de la mitad del salario neto promedio registrado en junio.
- RIPTE: Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables, indicador que publica la Secretaría de Trabajo y refleja la evolución de los salarios formales.
- Apymeco: Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires, entidad que releva de forma mensual el costo del metro cuadrado de obra.
- UVA: Unidad de Valor Adquisitivo, índice empleado para actualizar préstamos hipotecarios de largo plazo en función de la inflación.
- En pesos: 1 metro cuadrado equivale a 1,41 sueldos netos promedio.
- En dólares: ese mismo metro cuadrado se ubica en 1.503,32 dólares, parámetro útil para comparar con Vaca Muerta, donde el costo de infraestructura por unidad de superficie suele moverse en montos similares en operaciones de gran escala.
El cuadro de fondo, según los datos publicados por Apymeco y por la Secretaría de Trabajo, deja planteada una desigualdad estructural: la capacidad de ahorro de un asalariado medio no alcanza para costear la construcción de su vivienda sin financiamiento de largo plazo, aun en el mejor momento relativo de los últimos cinco años. Resta por confirmar cómo evolucionarán en los próximos meses tanto la remuneración RIPTE como el índice de costo de obra, y si el nuevo cuadro macroeconómico permitirá que la relación salario-construcción continúe comprimiéndose o vuelva a ensancharse.
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