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MAR, 06 OCT 2026
Vida

Ciática: cómo dosificar los ejercicios según la respuesta de cada paciente y en qué momentos conviene frenar

La fisioterapeuta Jennifer Howe describió una serie de movimientos de cadera, abdomen y zona lumbar pensados para acompañar el tratamiento, con tiempos orientativos y una regla central: detenerse si la molestia aumenta.

PV
Patricia VillalobosSalud y medicina · · lectura 2 min
Ciática: cómo dosificar los ejercicios según la respuesta de cada paciente y en qué momentos conviene frenar

Antes de intentar aliviar la ciática con una postura, conviene prestar atención a los síntomas. El ejercicio debe interrumpirse si genera más dolor o presión. Si aparece debilidad, una pérdida marcada de sensibilidad o dificultades para controlar la vejiga o el intestino, corresponde buscar atención médica sin demorar la consulta, según explicó la fisioterapeuta Jennifer Howe.

Qué es la ciática y por qué se la trata con ejercicio

El cirujano ortopédico de columna Rohan Desai señaló que la irritación del nervio ciático puede manifestarse como dolor, sensación de quemazón u hormigueo que compromete la región lumbar y se irradia a una pierna. Esas molestias no alcanzan por sí solas para elegir una rutina: los movimientos necesitan ajustarse a la evaluación profesional y a la respuesta de cada persona. La guía del NICE recomienda recuperar las actividades cotidianas de acuerdo con la evolución individual.

Las cuatro figuras que propone Howe, con tiempos y repeticiones

  • Movilización de cadera en figura de cuatro: boca arriba, con un tobillo apoyado sobre la rodilla opuesta y ambas piernas llevadas hacia el pecho. Mantener 30 segundos, tres repeticiones por lado.
  • Estiramiento de glúteo: sostener una pierna por detrás de la rodilla y llevarla despacio hacia el hombro del lado contrario, sin tirones. Medio minuto, tres repeticiones por pierna.
  • Activación abdominal: acostado boca arriba, con piernas flexionadas y plantas de los pies apoyadas, contraer el abdomen para acercar la zona lumbar al colchón. Diez repeticiones de cinco segundos cada una.
  • Flexión de rodillas al pecho: acercar ambas rodillas al torso durante 30 segundos, tres repeticiones, solo si el dolor disminuye. Para casos asociados a hernia discal, Howe sugiere recostarse boca abajo apoyándose sobre los antebrazos, con los codos alineados bajo los hombros, durante 30 segundos, y repetir únicamente si cede la molestia que desciende por la pierna.

Las propuestas de la fisioterapeuta funcionan como orientaciones y no sustituyen el diagnóstico médico, recordaron los especialistas consultados. La condición es siempre la misma: el movimiento debe detenerse si el dolor se intensifica, porque la tolerancia cambia de un paciente a otro y exige supervisión cuando la irradiación a la pierna se vuelve persistente.

Señales de alarma y dónde consultar

La debilidad muscular progresiva, la pérdida marcada de sensibilidad y los cambios en el control de la vejiga o los intestinos configuran un cuadro que requiere atención médica inmediata. En esos casos, la consulta no debe postergarse ni sustituirse por rutinas de ejercicio, ya que pueden estar indicando compromiso neurológico y necesidad de estudios por imágenes.

PV
Patricia VillalobosSalud y medicina

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