Brasil pasó del susto al festejo en Brisbane: el segundo tiempo le dio la victoria a Ancelotti
La selección verdeamarela revirtió un 2 a 1 adverso y cerró su gira australiana con un 4-2 que dejó más preguntas que respuestas, y a Raphinha entre algodones.
A los 3 minutos ya ganábamos y a los 30 ya perdíamos 2 a 1. Así de raro fue el segundo amistoso en Australia. La selección de Carlo Ancelotti se floreó con un golazo de Vanderson, se durmió con dos zapatazos australianos y volvió a la vida en el complemento. En el fútbol, igual que en la vida, el segundo tiempo es otro partido. Esta vez, además, terminó a favor.
Cómo se rompió el encuentro en la primera mitad
Todo arrancó perfecto: centro de Vanderson, cabezazo al corner y primer gol con la camiseta amarilla para el lateral, que en el Brasileirao juega de marcador pero con pelota parece otro. Cinco minutos después, Metcalfe sacó un córner desde la derecha que Circati mandó a guardar en el segundo palo, como un nueve de área chica. Y cuando el cronómetro cruzó los 35, el mismo Metcalfe agarró la pelota desde afuera del área y la clavó con el pie izquierdo, una joyita de tres dedos cruzados al ángulo, de esas que te dejan mirando el marcador como si fuera un cuento chino.
Brasil llegó al entretiempo con el 2-2 gracias a un penal que Raphinha cambió por gol después de una infracción grosera de Harry Souttar sobre Danilo. Iban 45 minutos y el partido era una montaña rusa: goles, expulsiones que no fueron, y un árbitro que dejaba jugar de todo. Como un clásico de esos donde la pelota pasa más tiempo afuera que adentro.
El cambio que le dio la vuelta
- Endrick entró por Raphinha en el descanso, que se retiró con molestias en la pierna derecha y preocupa al Barcelona.
- A los 69 minutos, el juvenil recibió la pelota por izquierda, enganchó hacia adentro y metió un centro pasado que Bruno Guimarães empujó al gol con el alma.
- A los 80, penal dentro del área por una infracción de Nestory Irankunda que el VAR no perdonó. Vinícius Jr. lo cambió por gol y firmó el 4-2 definitivo.
Lo que salvó a Brasil fue el pie caliente de quien entra desde el banco. En el segundo tiempo, con Endrick como nueve y Vini flotando por todo el frente de ataque, el equipo de Ancelotti empezó a jugar como un seleccionado de verdad: pases filtrados, ataques por los costados y presión alta. Algo que en el primer tiempo había brillado por su ausencia, como una defensa en un entrenamiento táctico.
“El primer juego no había sido nada bueno. Tenemos la responsabilidad de mejorar más allá del cambio de estrategia.”Bruno Guimarães, mediocampista de la selección brasileña
Las declaraciones del volante de Newcastle sonaron a autocrítica sincera. El equipo mostró dos caras: una primera mitad con huecos en defensa y un mediocampo que no aparecía, y un complemento donde la calidad individual y los cambios hicieron el resto. Como un equipo que se prende a los gritos en el entretiempo y vuelve a la cancha con otra actitud.
Lo que dejó la gira y la preocupación por Raphinha
Brasil terminó la doble fecha con un empate 1-1 y una victoria 4-2, números que sirven pero no convencen. El rendimiento fue irregular, con destellos de buen fútbol mezclados con errores groseros en el fondo. Como diría mi viejo, hincha de Racing que vio a todo el ciclo de Sabella: juegan con la misma camiseta pero parecen dos equipos distintos según el día.
La Confederación Brasileña de Fútbol encendió las alarmas con Raphinha. El capitán sintió molestias en la pierna derecha, justo la zona donde ya lo habían agarrado las lesiones en isquiotibiales y muslo. El Barcelona, que viene peleando LaLiga con el PSG por el fichaje, habrá prendido una vela. En la tribuna, Roberto, un brasileño que trabaja en una parrilla de Palermo, me decía resignado: 'Raphinha no puede parar, es nuestro motor. Si se lesiona otra vez, se nos cae el equipo entero.'
El próximo compromiso de Brasil será un amistoso ante India en Calcuta, una escala exótica en la previa de las Eliminatorias. La gira australiana dejó más dudas que certezas: la defensa sigue siendo un colador, Ancelotti prueba sistemas como probando tallas de ropa y Raphinha terminó entre algodones. Pero el segundo tiempo en Brisbane, con Endrick encendido y Vinícius definiendo, dejó un mensaje claro: con las individualidades que tienen, hasta un partido complicado se puede ganar. Como en todo deporte, el resultado manda. Aunque la forma diga otra cosa.
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