Bienvenidos a Lomas del Mirador, donde el cliente te saca el arma y te hace dormir la siesta en el piso del banco
Un intento de robo a un cliente en el sector de cajeros terminó con el ladrón reducido a golpes de sentido común, un disparo de regalo y dos cómplices que se fueron en la mía. La escena parece de película, pero pasó a las 11.35 de la mañana.
A veces uno va al banco a pagar la tarjeta y termina formando parte de un operativo vecinal de seguridad. Eso le pasó a varios clientes de una sucursal de La Matanza, en Lomas del Mirador, que estaban tranquilamente sacando plata cuando un señor bajó de una camioneta con una pistola, muchas ganas y cero plan.
Lo que pasó, en criollo
Eran las 11.35 de la mañana y la sucursal de avenida San Martín y Villegas estaba en su hora pico de retirees y gente con café en mano. Según la reconstrucción policial, tres sujetos habían seguido a un cliente que iba a depositar dinero. Uno bajó, entró al sector de cajeros y le apuntó al hombre con la clara intención de irse con la bolsa. Pero no contaba con dos cosas: con que la víctima se iba a resistir y con que otro cliente estaba mirando con el ceño fruncido.
El forcejeo fue cuestión de segundos. El asaltante empezó a disparar. Sí, dentro de un banco. Sí, con gente alrededor. Sí, con un colegio a la vuelta lleno de chicos. No hubo heridos, ni adentro ni en la escuela, que ya es un milagro considerando la puntería y el sentido común del personaje.
Lo que vino después es lo que uno quisiera ver más seguido: el atacante fue sujetado de la ropa, inmovilizado en el piso y desarmado entre varios. Las cámaras de seguridad grabaron la secuencia completa. Algunos testigos, además, filmaron los minutos posteriores con el celular, porque si no quedó en video no pasó.
Mientras tanto, los dos cómplices que esperaban en la camioneta hicieron lo que hacen siempre los cómplices: se fueron. La Policía montó un operativo cerrojo para tratar de cazarlos, aunque a esta altura ya deben estar camino a Ezeiza cambiándose la ropa.
Quién se hace cargo
El detenido quedó a disposición de la fiscal Matías Nahuel Marando, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 12 del Departamento Judicial La Matanza. Un vecino contó que estaba retirando efectivo cuando arrancó el quilombo y que todo duró lo que dura un suspiro. Una vecina llamó al 911 después de escuchar los tiros. O sea, la reacción ciudadana fue más rápida que la del sistema: reducir al tipo y llamar a la Policía al mismo tiempo, multitasking barrial en su máxima expresión.
Mientras tanto, en la calle
El episodio abre un debate que en Houston (y aclaro: Houston, Buenos Aires, el barrio de La Matanza, no Texas) se da cada vez que pasa algo así. ¿Qué medidas de seguridad hacen falta en los sectores de cajeros? Algunos puntos que quedaron flotando en el aire después del hecho:
- Puestos de control o accesos más restringidos al sector de cajeros automáticos, con personal del banco presente o videocámaras activas.
- Mayores medidas de seguridad en la zona comercial de avenida San Martín y Villegas, con patrullaje permanente en horario bancario.
- Botones de pánico silenciosos conectados directamente con la Policía, para no depender del 911.
- Refuerzos de personal en horario pico, justo cuando los retirees y los que van a pagar cuentas hacen cola.
- Sistemas de reconocimiento de patentes en los bancos para identificar vehículos sospechosos que merodean la zona.
Mi recomendación, sin vueltas: si vas a un banco, no vayas como ganado manso al cajero. Mirá alrededor, fijate quién te sigue, no saques la plata en la puerta y, si podés, elegí sucursales con vigilancia real. Y si ves algo raro, no seas héroe: llamá al 911 y dejá que la Policía haga lo suyo. Que reducir a un tipo armado es un acto de coraje, pero también una lotería: acá no hubo heridos de milagro, no porque la cosa estuviera bajo control.
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