Argentina se abarató en dólares por segundo mes seguido y ya cuesta menos que el promedio regional
En julio la inflación quedó por debajo del avance del tipo de cambio y el país se ubicó 1,7% por debajo de la media latinoamericana, según un informe de Fundar basado en datos del Banco Mundial.
El barril de petróleo Brent de referencia para el mercado internacional abrió la jornada en valores estables, en un contexto en el que la economía argentina volvió a mostrar señales de acercamiento al resto de la región en materia de precios medidos en moneda extranjera. De acuerdo con el índice mensual elaborado por la Fundación Fundar, en julio de 2026 los precios locales expresados en dólares cayeron un 0,3 por ciento respecto de junio, producto de una inflación del 2,1 por ciento frente a un avance del tipo de cambio oficial del 2,4 por ciento. Con ese movimiento, el país quedó por debajo del promedio de América Latina por segundo mes consecutivo, algo que no ocurría desde abril del año pasado.
El indicador, conocido como PLI por sus siglas en inglés Price Level Index, es la misma metodología que utiliza el Banco Mundial para comparar el costo de vida entre países. Al aplicarlo, Fundar concluyó que Argentina se ubicó un 1,7 por ciento por debajo del promedio regional al tipo de cambio oficial, una diferencia leve pero significativa en términos relativos. En la comparación puntual, el país resultó más económico que Uruguay, Costa Rica y México, y más caro que Brasil, Colombia, Honduras y Ecuador. Por primera vez desde abril de 2025, además, quedó levemente por encima de Chile, cuya moneda se depreció casi un 3 por ciento en julio y abarató los precios trasandinos.
Rubros por encima y por debajo del promedio
La baja en dólares, sin embargo, no fue pareja en todos los rubros. De las once categorías que releva el índice, seis mantienen precios superiores a la media latinoamericana y cinco se ubicaron por debajo. El ranking de los más caros sigue encabezado por restaurantes, con un sobrecosto del 53 por ciento respecto del promedio regional, seguido por indumentaria con un 37 por ciento, recreación con un 39 por ciento, comunicaciones con un 21 por ciento, equipamiento del hogar con un 7 por ciento y transporte con un 2 por ciento. En el otro extremo, los alimentos aparecen un 10 por ciento más baratos que la media, junto con vivienda, educación, bebidas alcohólicas y tabaco, y salud.
En la comparación interna, la mayor caída mensual en dólares se registró en indumentaria, con un retroceso del 4,1 por ciento, seguida por alcohol y tabaco, vivienda y servicios, y equipamiento del hogar. Diez de los once segmentos relevados bajaron en julio; solo recreación subió, con un incremento del 1,3 por ciento. Desde una perspectiva más larga, la indumentaria acumula la mayor baja relativa desde fines de 2023, con una caída del 41,2 por ciento en términos relativos, mientras que los restaurantes descendieron un 26,5 por ciento. Aun así, ambos rubros conservan los precios más altos de la región, una rareza que el informe no termina de explicar y que probablemente combine factores estructurales ligados a los costos logísticos y a la presión tributaria sobre sectores con alta informalidad.
El informe también advirtió que el proceso de abaratamiento se frenó en agosto: la inflación del 1,7 por ciento superó al avance del tipo de cambio del 1,0 por ciento, lo que implicó un encarecimiento del 0,7 por ciento en moneda extranjera. Resta por confirmar si esa dinámica se sostendrá en los próximos meses, ya que la diferencia entre la inflación interna y la depreciación del peso frente al dólar se convirtió en la variable decisiva para definir si Argentina gana o pierde competitividad de precios respecto de sus socios regionales. Por ahora, lo que muestran los datos es que el país se mantiene en una zona intermedia, con una estructura de precios relativos que castiga a los rubros vinculados al consumo final y favorece a los bienes transables.
Comparación clave
En términos de analogía productiva, mientras que Texas opera como una cuenca hidrocarburífera integrada al mercado estadounidense, la formación neuquina de Vaca Muerta enfrenta el desafío de traducir su potencial de exportación en una mejora sostenida del tipo de cambio real, condición necesaria para profundizar la tendencia al abaratamiento en dólares que muestra este informe.
Falta por confirmar si la desaceleración de agosto representa un punto de inflexión o simplemente una pausa dentro de la misma tendencia. También resta por conocer el comportamiento de los rubros que aún se mantienen por encima del promedio regional, en particular restaurantes e indumentaria, cuya persistencia sugiere que el ajuste en moneda extranjera tiene límites sectoriales que la macroeconomía todavía no logró revertir.
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