Alcaraz volvió a sonreír en Tokio y se prendió al Top 3 histórico de los más ganadores españoles
El murciano superó a Lehecka por 7-6 y 6-4, se quedó con su tercer título de la temporada y alcanzó los 27 trofeos ATP, la misma cantidad que David Ferrer.
La final se cocinó a fuego lento, como esos partidos que no se resuelven hasta el último suspiro. Alcaraz levantó un quiebre en contra en el primer set, empató el marcador y se llevó el tie-break por 7-4 con una ráfaga de cinco puntos consecutivos. En el segundo, esperó su momento y rompió el saque del checo para sentenciar el 6-4. Una hora y 36 minutos le bastaron al murciano, número tres del mundo, para retener el trofeo del ATP 500 de Tokio, el mismo que había levantado en 2025.
Un regreso esperado
Fueron casi cinco meses afuera, desde la lesión en la muñeca que lo frenó en abril, y la vuelta al circuito no había traído buenas noticias. Hasta ahora. En Tokio, el español de 23 años se sacó de encima la mochila del US Open y volvió a levantar un trofeo por primera vez desde Doha, allá lejos en febrero. Antes de esa pausa ya había sumado el Abierto de Australia, así que la temporada 2026 ya tiene tres consagraciones, una cosecha corta pero valiosa.
El checo Jiri Lehecka no le regaló nada. Lo atacó desde el arranque, le rompió el saque y se puso en ventaja. Pero del otro lado estaba un Alcaraz que, como esos enganches de área que se cansan de errar y vuelven a meterla, no se desespera. Aguanta, espera y define. Esta vez lo hizo en una final que lo dejó a la par de David Ferrer en la lista de títulos ATP: 27 para cada uno. Por encima, en el historial de los españoles, sólo quedan Manuel Orantes, con 34, y Rafael Nadal, con 92. La vara quedó alta, pero la carrera sigue.
- Con el trofeo de Tokio, Alcaraz acumula 27 títulos ATP y 10 dentro de la categoría 500.
- Sólo Orantes (34) y Nadal (92) lo superan entre los jugadores españoles.
- Es su primer título tras cinco meses afuera por una lesión en la muñeca.
- La gira sigue: el próximo destino es el Masters 1000 de Shanghái.
Carlos ya tiene la mira puesta en Shanghái, otro Masters 1000 donde le tocará vestir el traje de candidato. Después de meses en los que el físico lo traicionó, volvió a sentirse tenista. Y eso, para un pibe de 23 años que ya comparte cartel con los más grandes del tenis español, no es un detalle menor.
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