Aixa tenía 20 años, un botón antipánico y un prófugo que alguien tiene que encontrar
La encontraron sin vida en la casa de Dique Luján. La Justicia apunta a un femicidio y busca a la expareja, que ya tenía una denuncia por violencia. La escena, según los investigadores, puede haber sido armada para hacer creer en un suicidio.
Lo primero que hay que decir es lo más crudo: Aixa Dana Mili tenía 20 años, vivía con su viejo en Dique Luján y apareció muerta en su propia casa. La Unidad Fiscal de Género de Tigre, que conduce Mariela Miozzo, no está dudando: la principal hipótesis es femicidio. Y el apuntado tiene nombre y apellido: Alejandro Sofía, su exnovio, que está prófugo.
Un historial que duele
Esto no salió de la nada. En diciembre de 2025, Aixa se había animado a denunciar a Sofía. La causa avanzó y el 3 de diciembre de ese año lo imputaron por lesiones leves y amenazas coactivas. Estuvo detenido, sí, pero recuperó la libertad el 16 de julio de 2026. Mientras tanto, ella había hecho pública la historia en sus redes: tenía una medida perimetral de 300 metros y un botón antipánico. Su padre, Antonio, contó que además estaba en contacto con equipos de atención por violencia de género.
O sea, se hizo todo lo que el sistema dice que hay que hacer. Se denunció, se accionó el botón, se pidió ayuda. Y sin embargo, acá estamos.
La escena que no cierra
Antonio volvió de trabajar y la encontró sin vida. Salió a pedir auxilio a los vecinos, que llamaron a la ambulancia, y después la Policía de Tigre acordonó la casa para que trabajaran los peritos. Al principio no se descartó el suicidio, pero los investigadores empezaron a juntar piezas y a olfatear algo raro. La sospecha firme es que la escena fue modificada para que pareciera otra cosa. Eso todavía se perita.
La causa tiene un material clave: un video que Sofía subió a un estado de WhatsApp y mensajes que mandó a un conocido después del hallazgo. La fiscal está rastreando los movimientos del sospechoso antes y después de la muerte de Aixa, y los contactos que mantuvo en ese tramo. Por ahora, prófugo.
La calle pide respuestas
Familiares, amigos y vecinos se movilizaron por Dique Luján para pedir que se esclarezca el caso y que detengan al sospechoso. El reclamo sigue en pie. La investigación, también.
La pregunta que queda flotando es la de siempre en estos casos: qué hizo la Justicia con las herramientas que tenía, por qué la libertad llegó antes que el esclarecimiento y cuántos días más va a tener que pasar para que un prófugo deje de serlo. La próxima audiencia o el próximo hallazgo en la causa dirán. Por ahora, lo que hay es un nombre, un dolor y una ciudad que no se calla.
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