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JUE, 10 SEPT 2026
Vida

Una alergia al maní puede pasar de leve a mortal en cuestión de minutos: cómo reaccionar a tiempo

La alergista Jaclyn Bjelac, de Cleveland Clinic, advierte que no hay forma de anticipar la gravedad de una nueva exposición y detalla los síntomas que obligan a actuar sin perder un segundo.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad · 10 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me llamó la atención una historia que me llegó esta semana y que vuelve a poner sobre la mesa algo que muchas familias argentinas todavía subestiman: lo impredecible que puede resultar una alergia al maní. Un chico de siete años que durante dos años había tolerado exposiciones menores con apenas unos granitos rojos alrededor de la boca terminó en la guardia de un hospital después de probar una golosina que un compañero le ofreció en un cumpleaños. La reacción fue tan rápida que su madre todavía se pregunta qué habría pasado si no hubiera tenido el autoinyector de epinefrina en la mochila. Es un caso que ilustra, casi de manual, lo que repiten los especialistas hace tiempo: una reacción previa leve no garantiza que la siguiente lo sea.

Por qué una reacción al maní puede escalar de manera inesperada

La alergista Jaclyn Bjelac, de Cleveland Clinic, fue muy clara al respecto cuando le pregunté sobre la lógica interna de estas alergias: no existe forma confiable de predecir cuán grave será una reacción futura a partir de lo que ocurrió en el pasado. Una persona que solo tuvo manifestaciones leves en exposiciones previas puede presentar una respuesta mucho más intensa ante un nuevo contacto con maní. Ese antecedente, por lo tanto, no funciona como garantía ni sirve para bajar la guardia.

Lo que sí puede pasar, y es clave entenderlo, es que la anafilaxia se inicie de forma súbita o que arranque con molestias que parecen moderadas y se agravar después. Por eso Bjelac insistió en observar cualquier cambio en el cuadro sin esperar a que los síntomas graves cedan solos. Esa ventana de duda es, justamente, la más peligrosa.

Las señales que obligan a actuar de inmediato

  • Dificultad para respirar o sensación de garganta cerrada.
  • Hinchazón marcada, sobre todo en cara, labios o lengua.
  • Mareos, confusión o desmayo.
  • Síntomas que aparecen simultáneamente en dos o más zonas del cuerpo, aunque cada uno por separado no parezca extremo.
  • Picazón generalizada, vómitos repetidos o sensación de que algo está mal sin poder precisar qué.
“Ante esos signos, lo primero es administrar la epinefrina recetada por el médico tratante y llamar a los servicios de emergencia sin demora. Cada minuto cuenta.”Jaclyn Bjelac, alergista de Cleveland Clinic

Cómo prepararse cuando hay un bebé o un niño pequeño en la familia

En los más chicos, identificar la reacción puede ser más complejo porque pueden aparecer los mismos síntomas que en chicos más grandes pero también formas de presentación algo distintas: irritabilidad fuera de lo normal, rechazo del alimento, somnolencia repentina o una palidez que no estaba antes. Esa variación hace todavía más importante que cuidadores, familiares y personal a cargo conozcan de antemano qué observar y cómo proceder.

Bjelac subrayó que la preparación previa es parte central de la respuesta. Tener un plan de acción claro, con la medicación a mano y sabiendo cuándo usarla, reduce la duda en el momento en que menos tiempo hay para dudar. Esa organización también implica que todas las personas que forman parte de la vida del niño conozcan los pasos a seguir, desde la abuela hasta la maestra del jardín. La prevención cotidiana sigue siendo relevante: saber dónde puede estar presente el maní y revisar etiquetas de productos reduce las chances de una exposición accidental.

Vuelvo al chico del cumpleaños. Después del susto, la madre me dijo una frase que se me quedó grabada: nunca más voy a confiar en que porque la última vez no pasó nada, esta vez tampoco va a pasar nada. Tiene razón. Y es, justamente, el mensaje que la doctora Bjelac repite cada vez que puede.

DO
Daniela Ochoa MendietaInmigración y comunidad

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