Marta Fort se calza el delantal y va por todo: classes de cocina, diez comensales de prueba y una entraña familiar como carta de presentación
La hija de Ricardo Fort ultima su ingreso a MasterChef Celebrity con clases diarias, cenas con invitados y nervios de cara al jurado. Además, habló de su programa de streaming, su cobertura de fútbol en Estados Unidos y el sueño pendiente de subirse a un escenario.
Hay algo casi deportivo en ver a Marta Fort hablar de cocina con la misma seriedad con la que otros hablan de contratos millonarios: clases todos los días, cenas con diez convidados a modo de simulacro de evaluación y una receta familiar elegida como escudo emocional. La chica quiere debutar en MasterChef Celebrity y, lejos de improvisar, está armando un mini camp training culinario en su propia casa. (Acá en Houston cuando alguien dice "ensayar con amigos" es más bien juntarse a ver el partido y comer alitas; lo de ella tiene otra disciplina.)
Ella misma contó el método: tomó clases privadas con un chef, trabaja sobre ajustes concretos —como moderar la cantidad de sal que suele usar— y ya pasó por la cocina platos como pollo al verdeo y varias carnes, el rubro donde se siente más firme. La elegida para lucirse en el programa tiene historia: una entraña, su comida preferida desde chica, que piensa llevar como propuesta familiar para apoyarse en lo que conoce mientras suma las herramientas nuevas.
Cenas a modo de ensayo general
La preparación no termina cuando el chef se va. Fort organiza reuniones de diez personas, sirve un menú que practicó antes y escucha las devoluciones con la misma atención que pondría en una devolución del jurado. Cada cena funciona como una mini gala previa: es la forma que encontró de probar sabores, medir tiempos y aceitar la logística del plato fuerte antes de que las cámaras lo expongan.
Los nervios, la timidez y la frase que la define
“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort
Lo dice sin dramatismo, casi como quien acepta el reglamento del juego. Tener enfrente a Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, tres nombres con peso propio en la gastronomía argentina, no es un detalle menor. Por eso la admisión suena lógica: a cualquiera le tiembla el pulso cuando le cocinan al más pintado. La declaración funciona como una declaración de intenciones: va con preparación, pero también con la piel expuesta.
Streaming, fútbol en Estados Unidos y un anhelo teatral
- Conduce un programa de streaming con entrevistas e invitados, donde evalúa sumar segmentos de cocina al aire.
- Relató que cubrir un campeonato de fútbol en Estados Unidos, sin saber del deporte, le soltó la cámara y le dio cintura para hablar en vivo.
- Confesó que le gustaría probar la actuación y vinculó ese deseo con las temporadas teatrales que marcó la carrera de su padre, Ricardo Fort.
- Aclaró que tiene poca formación en teatro, aunque se siente con ganas de encarar la experiencia.
Mientras la cocina la ocupa, Fort deja en paralelo otros dos hilos abiertos: el streaming, donde ya se mueve como conductora y donde podría cocinar en vivo, y el teatro, todavía más borroso pero presente. Son tres frentes para una misma energía: mostrarse, aprender y bancarse la exposición pública sin espejos donde esconderse.
Mi recomendación, si te copa el reality y te interesa el personaje, seguila de cerca estas semanas: cada cena con invitados es un termómetro de cómo llega al debut. Si la entraña sale redonda en la práctica hogareña, hay chances concretos de que se luzca en elbox. Y si se quiebra ante el jurado, al menos va con la honestidad de quien ensayó hasta el último detalle antes de pisar la cocina más famosa del país.
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