La infancia no se vive en singular: por qué los hermanos pueden construir memorias tan distintas bajo el mismo techo
Un estudio con casi mil cuatrocientos adultos muestra que la mayoría de los hermanos criados en el mismo hogar recuerda de manera diferente el trato recibido de sus padres durante la infancia. Especialistas explican qué hay detrás de esos recuerdos que no coinciden.
Crecer bajo el mismo techo no garantiza una infancia compartida, y menos aún una memoria compartida. De acuerdo con una investigación publicada en The Journals of Gerontology, que entrevistó a mil trescientos sesenta y nueve adultos de cuatrocientas noventa y ocho familias, la mayoría de los hermanos criados en el mismo hogar recuerda de manera diferente el vínculo que mantuvo con sus padres durante la infancia, en particular lo referido al afecto recibido, la disciplina y los conflictos. La psicóloga Ana Paula Rivadero, especialista en dinámica familiar, señaló que detrás de esas discrepancias no hay una memoria defectuosa ni una intención de engañar al otro, sino experiencias genuinamente distintas modeladas por circunstancias concretas.
Los padres también cambian con el tiempo
La edad de los progenitores, su situación económica, su estado de salud y el momento vital que atraviesan cuando nace cada hijo moldean experiencias muy diferentes dentro de una misma familia. Rivadero lo explica con claridad meridiana: «Los padres no son exactamente los mismos con cada hijo. Ellos también cambian, atraviesan duelos, crisis, separaciones, dificultades económicas, cambios laborales y transformaciones en la pareja.» Un padre o una madre de veinticinco años no es, en ningún sentido relevante, la misma persona que esa madre o ese padre a los cuarenta, de manera que cada nacimiento inaugura una etapa distinta de la historia familiar.
El lugar que ocupa cada hijo en la familia
A esas diferencias se suma el lugar simbólico que cada hijo ocupa dentro de la dinámica familiar desde edades tempranas. La asignación de roles más o menos fijos, como el responsable, el sensible, el que requiere ayuda, el exitoso o el rebelde, tiñe la experiencia cotidiana y la manera en que cada uno procesa lo que vive. Esos papeles influyen incluso en qué hechos se registran con mayor intensidad y cuáles quedan en segundo plano.
Qué hacer cuando los recuerdos no coinciden
Las diferencias suelen hacerse más visibles en la adultez, cuando los hermanos comparan relatos y descubren que sus versiones no encajan. La especialista advierte que intentar determinar quién tiene razón pocas veces resuelve el entredicho, y propone en cambio una lectura más productiva: «Sería productivo abandonar la pregunta de cuál de los dos recuerda correctamente y preguntar qué significa para cada uno aquello que recuerda.» Quienes necesiten orientación pueden comunicarse con el servicio de orientación psicológica del hospital que les corresponda o con los centros de salud mental comunitaria de su jurisdicción.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.