Guatemala, el país que entra en la provincia de Buenos Aires y no le caben los planes
Pirámides mayas, lago entre volcanes y oficios coloniales: un destino chico que los argentinos aprovechan durante trece días, con vuelos diarios desde Buenos Aires.
Dicen que el mundo es chico, y Guatemala parece tomarse esa frase al pie de la letra. El territorio completo entraría cómodo adentro de la provincia de Buenos Aires, y sin embargo adentro hay selva, altiplano, costa caribeña y una cantidad obscena de cosas para hacer (el listado se estira más rápido de lo que el pasaporte aguanta).
Para el turista argentino promedio, la estadía ronda los trece días, una cifra que ya anticipa que el país no se conoce en una escapada de tres noches y un free day en la pileta del hotel.
El arranque clásico: pirámides, selva y ruido de monos
Tikal es la parada obligada y Patrimonio de la Humanidad no es un sello decorativo: las pirámides salen de la vegetación en pleno Petén y al recorrido arqueológico se le suma un show sonoro de tucanes, monos aulladores y pájaros de colores que parecen pintados con aerógrafo.
Antigua y el lago Atitlán, cada uno con su laburo
A pocas horas de la capital aparece Antigua Guatemala, una ciudad colonial con empedrado intacto y talleres abiertos de cerámica, telar de cintura y jade, más fincas de café de altura y cacao a las que se entra sin demasiado trámite. Después llega el plato fuerte: el lago Atitlán, encajonado entre tres volcanes y doce comunidades indígenas a las que se accede en lancha. Cada pueblo tiene su especialidad (apicultura, teñido natural, yoga, temazcal) y la sensación es la de pasar de pueblo en pueblo como quien cambia de canal en el control remoto.
- Tikal: Patrimonio de la Humanidad, selva y fauna incluidos.
- Antigua Guatemala: arquitectura colonial, jade, telar, café y cacao.
- Lago Atitlán: tres volcanes, doce pueblos y un sauna prehispánico llamado temazcal.
- Conexiones aéreas desde Buenos Aires con Copa (Panamá), Avianca (Bogotá) y Aeromexico (Ciudad de México).
Si te interesó, no lo pospongan a la próxima promo: los vuelos tienen frecuencias diarias y el tramo final tras la escala no pasa de dos horas, así que no hay excusas geográficas (las excusas económicas son harina de otro costal).
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